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Fue un momento fugaz --apenas 30 segundos-- en la larga campaña de
Barack Obama por la nominación presidencial demócrata. Sin embargo,
auguró el momento decisivo en lo que sería la derrota de la
"inevitable" Hillary Clinton.
Fue
un anuncio de televisión de 30 segundos con el candidato estirando los
brazos para alcanzar las manos tendidas de muchas personas, una imagen
relacionada desde hace tiempo con la campaña de Robert Kennedy en 1968.
Y su mensaje era simple: "envíe HOPE (esperanza) al 62262".
El
anuncio fue transmitido durante el Supertazón y, justo dos días
después, en los 23 estados que los demócratas disputaron en el llamado
Supermartes de primarias y asambleas partidistas, Obama impidió que
Clinton asestará el golpe definitivo que había planeado. Luego
consiguió 11 victorias consecutivas en las próximas semanas,
estableciendo una ventaja en el número de delegados que sobreviviría al
tardió repunte de Clinton para llevar a Obama al triunfo.
El
anuncio fue un reflejo de Obama mismo: un político joven, bien
parecido, "buena onda" y conocedor de la tecnología, ofreciendo
esperanza a un electorado harto de la guerra, preocupado por su futuro
económico y por el rumbo de su país.
Pero
también representó una evolución --quizá una revolución-- en el arte y
la ciencia de la política presidencial, parte de una campaña que
encajaba perfectamente con un candidato tranquilo y natural, mezclando
nuevos y viejos medios y explotando el poder de las nuevas tecnologías
y de internet como nunca antes para recaudar dinero y desatar el
talento organizativo y de comunicación de cientos de voluntarios.
Aquellos
que enviaron el mensaje de texto con la palabra ESPERANZA al 62262 eran
bienvenidos en la "tienda de campaña electrónica" de Obama con
información elaborada precisamente para ellos y una invitación para
sumarse al ejército de voluntarios de Obama, que no tenía precedentes.
Ese
ejército, que incluyó números récord de votantes, ayudó a Obama a
convertirse en el presunto candidato demócrata el martes, en una
temporada de elecciones primarias que algunos analistas políticos
consideran el nuevo modelo para la política presidencial en el siglo 21.
Aun
así, sin un candidato que inspira, un mensaje que resuena, una
estrategia coherente, una organización talentosa, la capacidad para
recaudar dinero y un poco de suerte, un modelo es sólo un modelo. Y la
campaña de Obama tuvo todo eso.
EL CANDIDATO
Física
y emocionalmente, el senador de 46 años personifica el cambio que los
estadounidenses anhelan en momentos de guerra e incertidumbre
económica, cuando casi 80% considera que el país va por el camino
equivocado y menos de 3 de cada 10 aprueban el desempeño del presidente
Bush.
La
escasa expriencia de Obama y su herencia parcialmente africana obraron
principalmente en su favor durante la contienda demócrata. Fue
disparejo en los debates, pero con su fotogénica esposa y sus dos hijos
combinó el idealismo y el romanticismo de la campaña y la presidencia
de John F. Kennedy, con una oratoria electrizante y un toque de glamour
capaz de atraer a multitudes de 70 mil personas.
EL MENSAJE
Obama
fue su propio mensaje de campaña: de esperanza, de cambio, de una nueva
generación de estadounidenses dando vuelta a la página del pasado,
deslindándose no sólo de la mezquina política partidista de Washington,
sino también de las divisiones sociales y raciales del país.
Ferrel
Guillory del Centro de Estudios del Sur de Estados Unidos de la
Universidad de Carolina del Norte, dijo que Obama captó el deseo de
unión que sienten muchos estadounidenses. "La esencia de las campañas
es la oportunidad, captar el ánimo de los tiempos, y Obama tuvo éxito
al encontrar una estructura de mensajes que atrajo a justo los
suficientes electores demócratas".
LOS TEMAS
Obama
entró a la contienda destacando su oposición permanente a la guerra en
Irak. Sin embargo, todos los candidatos demócratas hicieron lo mismo y,
en lo fundamental, sus posiciones fueron similares en cuestiones de
política pública.
"Obama
tuvo suerte en el sentido de que el desencanto con Bush y con
Washington le permitió ofrecer el cambio como su sello personal más que
como un programa específico o como parte de su historial, que en
realidad es escaso", señaló Peter Brown, subdirector del Instituto de
Encuestas Quinnipiac.
LA ESTRATEGIA
El
equipo de campaña de Obama planeó un maratón, no una carrera de
velocidad, para obtener la nominación. Y mientras Clinton se concentró
en los estados grandes, Obama dedicó gran atención a los estados
pequeños que realizaron asambleas partidistas, o "caucus", que la
senadora prácticamente ignoró.
Iowa
fue determinante, pues "al ganarlo (Obama) demostró que podía hacerlo
en una entidad donde los afroestadounidenses son apenas una pequeña
minoría", indicó el analista político de la Universidad de Missouri,
Peverill Squire.
Asimismo,
el equipo de Obama comprendió las reglas del partido demócrata mejor
que el de Clinton, reconociendo que la asignación proporcional de los
delegados implicaba que el candidato podía ganar más delegados aun
perdiendo la votación popular, como sucedió en Texas. Obama supo
reconocer que no obtendría la nominación sólo con votantes demócratas,
por lo que alentó también la participación de independientes y
republicanos en las primarias demócratas.
EL DINERO
Nada
sorprendió más a los analistas que la capacidad sin precedentes de la
campaña de Obama para recaudar fondos, especialmente de pequeños
donantes, usando internet. Obama recaudó más de 265 millones de dólares
de más de dos millones de personas. Clinton obtuvo 215 mdd, la mayor
parte de donantes acaudalados que hicieron la máxima contribución legal
de 2 mil 300 dólares para las primarias y las elecciones generales.
LA ORGANIZACION
Los
mayores recursos obtenidos permitieron a Obama gastar más que Clinton
en anuncios de TV y en la organización de grupos de apoyo en todos los
rincones del país. Pero lo más extrordinario fue el uso de internet y
de los nuevos medios no sólo para recabar dinero sino para llegar a
nuevos auditorios y organizar grupos de voluntarios.
El
equipo de campaña cedió autoridad a los voluntarios para establecer sus
propias conexiones electrónicas con otros partidarios a través de
sitios de redes sociales como Facebook y MySpace, y hasta les permitió
a algunos controlar el mensaje de la campaña. Varios de los videos más
memorables fueron creados en forma independiente y observados
masivamente en YouTube.
LOS ERRORES
Obama
aprendió de sus errores, pequeños y grandes. Haber perdido en Nueva
Hampshire, por ejemplo, lo obligó a planear un esfuerzo a largo plazo
en lugar de intentar una victoria relampagueante.
Cuando
surgió el escándalo por las declaraciones anti-estadounidenses de su ex
pastor, el senador no sólo se distanció de él sino que pronunció un
trascendente discurso sobre las relaciones raciales en Estados Unidos.
Más tarde se retiró de la iglesia a la que pertenecía.
Tras
su derrota entre los votantes blancos de clase trabajadora, renovó sus
acercamientos con ese grupo e inyectó una mayor dosis de patriotismo en
sus discursos.
LA OPOSITORA
A
final de cuentas, Obama tuvo la buena fortuna de tener como rival a
Hillary Clinton, a pesar de las ventajas en cuanto a reconocimiento de
nombre, organización y recaudación de fondos con las que inició la
campaña en su calidad de amplia favorita.
El
equipo de Clinton no supo interpretar el ánimo del electorado, al
destacar la experiencia sobre la capacidad de cambio. También tuvo
problemas de credibilidad y desanimó a algunos demócratas con su
insistencia de contar los delegados de Florida y Michigan, donde se
habían violado las reglas del partido.
Y
su esposo, el ex presidente Bill Clinton, alejó a los negros al
calificar de "cuento de hadas" la candidatura de Obama y retratarlo
como un candidato de minoría.
Asimismo,
Obama se benefició por el "hartazgo Clinton-Bush", el hecho de que un
Clinton o un Bush habían formado parte de la planilla de un partido
nacional en todas las elecciones desde 1980.
"Aunque
logró victorias y votos en el trayecto, Clinton no pudo encarnar el
cambio que a final de cuentas buscaban los votantes", indicó John
Zogby, un especialista en encuestas que realizó sondeos en casi todos
los estados donde se realizaron primarias. "Bush-Clinton-Bush-Clinton
simplemente ya no iba a funcionar".
(*) Scott Shepard / Traducción: Gregorio Narváez).