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Los generadores de energía eólica instalados en el istmo de Tehuantepec, Oaxaca, son una opción limpia para la producción de energía, pero no toman en cuenta la parte social. Las comunidades no son informadas ni se les consulta sobre estos proyectos, por lo que las corporaciones los excluyen, señaló Cecilia Navarro, coordinadora de Comunicación de Greenpeace México.
"No queremos que las corporaciones venga a hacer parques eólicos expulsando a las comunidades de sus tierras. Ese no es el desarrollo que necesita el país, necesitamos un desarrollo de energías limpias con las comunidades dueñas de las tierras, que formen parte de estos parques eólicos, que tomen decisiones", comentó.
Y agregó: "se tiene que buscar un modelo para que los parques eólicos sean socialmente incluyentes con los dueños de las tierras".
El conflicto por las tierras es por la inconformidad de los campesinos por el dinero que ofrecen empresas para arrendar sus tierras, con las que generarían 2 mil megawatts hasta 2013.
En los municipios
istmeños de Juchitán, El Espinal, San Miguel Chimalapa, San Dionisio
del Mar, San Pedro Comitancillo, Asunción Ixtaltepec, Unión Hidalgo,
Santo Domingo Ingenio, San Blas Atempa y San Mateo del Mar, representantes de ocho
desarrolladores eólicos de España, Estados Unidos y Francia negocian
con los campesinos la reserva de sus tierras para instalar torres que
midan la velocidad de los vientos.
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