08:35 Kwabena Sam-Brew, un inmigrante de 38 años proveniente de
Ghana, duda que su hija de cinco años vaya a recordar la victoria del
senador Barack Obama en la contienda por la candidatura predidencial
demócrata.
Pero
Sam-Brew dijo que tratará de describírsela: "Le diré, ‘esa noche (la
del martes) fue la noche en que todos los estadounidenses se
convirtieron en uno'".
Chofer
de autobús que vive en Cottage Grove, Minnesota, Sam-Brew consideró que
el logro de Obama cambiará la imagen de la nación en todo el mundo, y
también cambiará la mentalidad de los estadounidenses.
"Nosotros,
como gente de color, ahora tenemos una esperanza que nunca antes
tuvimos", dijo. "Tengo nuevos objetivos para mi pequeña. No puede darme
ninguna excusa por ser de color".
En
su discurso del martes, Obama no mencionó ser el primer estadounidense
de color con verdaderas posibilidades de convertirse en presidente y,
evidentemente, la mayoría de los demócratas que votaron por él son
blancos.
Sin
embargo, por esa misma razón, muchos afroestadounidenses se regocijaron
el martes con el triunfo político que nunca creyeron ver en esta vida.
Muchos expresaron esperanza de que sus hijos se fortalezcan con el
momento.
Pese
a ello, el orgullo, por Obama y por los votantes blancos que vieron más
allá de la raza, fue ensombrecido por una inquietud que sienten muchos
afroestadounidenses: el temor de que la cuestión racial, que fue
relevante en algunas primarias y que antes ha sido utilizado de manera
exitosa como forma de presión por parte de los republicanos, pueda
evitar que Obama capture la Casa Blanca.
El
triunfo de Obama aparentemente unió a la gente de color de todo el
espectro político, incluso a aquellos sin intenciones de votar por un
demócrata.
Aunque
no proyectó su victoria en términos raciales el martes, el miércoles
Obama reconoció que quizá este factor está teniendo un efecto en otros
afroestadounidenses.
Hasta
ahora, el atractivo de Obama ha trascendido las barreras raciales,
aunque a la larga tendrá que hacer un mejor trabajo para ganarse el
voto de hombres y mujeres blancos de clase trabajadora, que perdió en
varios estados.
Por
ahora, sin embargo, el respaldo parece unánime. Ann Robb, una maestra
de escuela de 61 años, blanca, originaria de Terra Alta, Virginia
Occidental, dijo que la había conquistado. "Le hubiera dado mi apoyo a
Hillary Clinton, pero Obama tiene algo que me hace creer de nuevo",
dijo.
Y
ese sentimiento, sin importar si es breve o prolongado, ya generó un
mayor optimismo entre muchos afroestadounidenses con respecto a las
relaciones raciales en Estados Unidos.
"Es
imposible cambiar la mentalidad de todo el mundo, pero será una gran
ayuda", dijo Sam-Brew, el chofer de autobús, refiriéndose a la victoria
de Obama y a la persistente resistencia entre algunos votantes blancos
ante líderes negros.
(*) Por Marcus Mabry / Traducción: Mariana Toledo.