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Sombras sobre Barack


Sombras sobre BarackSombras sobre Barack
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Adeam Nagourney / The New York Times
El Universal
Nueva York
Miércoles 04 de junio de 2008

07:33 El senador Barack Obama llega a la campaña para las presidenciales de noviembre con las ventajas evidentes: es un candidato demócrata compitiendo en una atmósfera sombría para los republicanos, en una contienda donde los votantes ansían el cambio y luego de una batalla por la nominación en la que llenó de partidarios cada una de las arenas que pisó.

Pero aunque él querría que la atención se enfocara plenamente en los ataques que ya están lanzando en su contra el senador John McCain y los republicanos, lo cierto es que Obama sigue enfrentando problemas en su propio partido, como en qué forma podrá reparar relaciones con la senadora Hillary Clinton y los partidarios de ésta, y si ofrecerle o no algún puesto en una eventual Casa Blanca demócrata.

Clinton ha dejado en claro que está abierta a ser la compañera de fórmula de Obama. Hasta que se resuelva el problema, será difícil que el senador enfoque sus energías en presentarse ante todo el electorado, y no sólo ante los demócratas, y en develar su ideología política antes de que McCain lo haga en sus propios términos.

Más allá de eso, ¿podrá sobrevivir a la carnicería que le tiene preparada una maquinaria republicana que ha mostrado ser más que eficiente en los últimos 20 años a la hora de desacreditar a los candidatos demócratas?

El equipo de Obama apuesta a que el cansancio del electorado, su ira con respecto al presidente George W. Bush, la guerra en Irak y la economía se traducirán en una victoria demócrata.

Pero también están presentes cuestiones culturales como la raza, el patriotismo y la clase, que influirán en la decisión de la gente, y falta ver si los votantes considerarán que Obama tendrá la experiencia necesaria como para sentarse en la Oficina Oval.

Una fórmula Obama-Clinton ofrecería varias ventajas. En particular, ayudaría a que los partidarios de la senadora por Nueva York superaran sus heridas y se inclinaran por Obama. Pero también tiene desventajas: Obama ha prometido llevar caras nuevas a Washington, y Hillary no va sola; tras ella está el ex presidente Bill Clinton.

Algunos demócratas piensan que una combinación Obama-Clinton alejaría, por un lado, a los electores renuentes a votar por un afroestadounidense y, por el otro, a los que no desean a una mujer como presidente.

Las palabras de Clinton anoche no mejoraron sus posibilidades frente a Obama. Consciente o inconscientemente, alejaron la atención de él, y le recordaron que, en muchos sentidos, es una figura política a la que resulta difícil expulsar del escenario.

 

 


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