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BUENOS AIRES.— A Carlos Ahumada, la prolífica etapa mexicana de su vida lo persigue como una sombra. Ayer, una comisión de Interpol lo detuvo aquí, bajos los cargos de “presunto fraude”, fruto de un pedido de detención internacional librado por el Juzgado Séptimo Penal de León, México, para ser sometido a un proceso de extradición, según se informó oficialmente.
“La detención se produjo ante el requerimiento de autoridades mexicanas por irregularidades con un equipo de futbol. Ahora, los trámites de extradición serán bastante complejos”, señaló el comisario inspector Alejandro di Nizo, jefe de Interpol en Buenos Aires.
Después de que la Interpol colocará el pedido de detención internacional en sus archivos el pasado jueves, la policía comenzó sendos operativos en su ciudad natal, Córdoba y aquí en Buenos Aires, donde finalmente fue apresado en un departamento de la calle Riobamba, en pleno barrio Norte porteño.
“Intentó esconderse o fugar en lacajuela de un auto, pero nuestros efectivos lo evitaron. Después se portó bien…”, aseguró uno de los jefes policiales que lideró el operativo aquí, ante la consulta de EL UNIVERSAL.
Junto con Ahumada también fue detenido, por unas horas, Martín Vilallonga, uno de sus colaboradores en la administración futbolística del Club Talleres de Córdoba, que militá en el Nacional B, del cual, el cuestionado empresario se había hecho cargo en el 2005, cuando adquirió el paquete accionario de la empresa gerenciadora del club, ATeliers, S.A al empresario argentino Carlos Granero.
El pedido de detención y extradición fue labrado en diciembre último por el Juzgado Séptimo Penal de la ciudad de León, México, el que lo acusa de presunto fraude en la compra venta de jugadores del club León, del que fue propietario junto con Santos Laguna. La denuncia había sido interpuesta por Roberto Zermeño Vargas, ex propietario de ese club, quien reclama el pago de dos documentos diferidos por un total de 17 millones 283 mil 715 pesos mexicanos.
Una vez rendido ante la evidencia de la detención, Ahumada accedió y facilitó todos los trámites policiales. Desde ayer está alojado en una celda en dependencias de la Policía Federal Argentina, en la calle Cavia, de esta ciudad, donde quedó a disposición del Juzgado Federal número 9 y de la fiscalía a cargo de Octavio Aráoz de la Madrid, quien decidirá los pasos a seguir con el detenido.
Fuentes de ese juzgado consultadas por esta casa editorial, aseguraron que las autoridades judiciales mexicanas tienen hasta 60 días para cumplir con los trámites de la extradición, “vía cancillerías de ambos países”. En tanto, la Justicia deberá decidir en las próximas horas, “si Ahumada espera la extradición en libertad”, algo que según las fuentes podría ser factible “recién el lunes o martes después de completarse los trámites y si se comprueba que no hay riesgo de que se fugue”.
Por su parte, allegados a Ahumada en Córdoba, señalaron que el empresario se mostró “enojado cuando ayer (jueves) se enteró de que había un pedido de detención en su contra porque esa causa es un gran invento”.
Incluso viajó a Buenos Aires, a sabiendas de que la policía lo buscaba en Córdoba. Pero los investigadores aseguran que “fuimos a buscarlo a Riobamba, porque ese es el domicilio que él había dejado cuando hizo unos trámites ante la policía federal”.
Así, si algo le faltaba a la vida de Ahumada y al preocupante derrotero de Talleres, que está a punto de descender era esta detención con destino de extradición, por lo que fueron los agitados días del argentino en México.