J. Jaime Hernández / Corresponsal
El Universal
Washington, D.C.
Jueves 29 de mayo de 2008
07:38 Mientras Barack Obama proseguía con su campaña en “modo presidenciable” por estados claves del oeste, el momento de la decisión para Hillary Clinton agotaba su horizonte, con los preparativos de una última ofensiva para conseguir la revalidación de los votos y delegados en Florida y Michigan.
El pulso de Clinton, contra la dinámica de apoyos que favorecen a su rival Obama dentro y fuera del partido, seguía apostando por la revalidación de los votos y delegados que ganó en esos dos estados —excluidos del proceso por no respetar el calendario de primarias—, mientras una intensa ronda de contactos y negociaciones intentaban conjurar la posibilidad de una “guerra civil” en la convención demócrata de agosto próximo en Denver, Colorado.
En el marco de estas negociaciones, un memorándum elaborado por los abogados del partido adelantaba ayer que Hillary Clinton difícilmente podrá salirse con la suya y que, incluso aceptando sus exigencias, no podría superar a Obama en el número de delegados.
A pesar de ello, la campaña de Clinton anunciaba que no desistirá en sus intentos por superar en el “voto popular” a Obama, mediante la revalidación de los sufragios conseguidos por Hillary en Michigan y Florida, donde Obama no hizo campaña en cumplimiento de las reglas fijadas por el partido.
En el marco de este último intento, grupos de mujeres se disponían a manifestarse el próximo sábado en esta capital, mientras un grupo de activistas demócratas entablaban una demanda en las cortes de Tampa, Florida, para denunciar la decisión “anticonstitucional” del Partido Demócrata contra los electores de ese estado.
El intento se topó ayer con la decisión de un juez federal que desestimó el caso presentado por un grupo de activistas demócratas para exigir que todos los delegados de ese estado sean reinstalados y sus votos restituidos en la convención demócrata de agosto próximo.
A pesar de este revés, Clinton no desistía de sus intentos por pasar a la historia. En un evento de campaña realizado ayer frente al monumento a los presidentes en el Monte Rushmoree, en Dakota del Sur, los periodistas le preguntaron a Hillary si acaso algún día su efigie estaría al lado de los presidentes George Washington, Abraham Lincoln, Thomas Jefferson y Theodore Roosevelt. “Porque no van y aprenden algo sobre este monumento”, respondió Hillary sin caer en la trampa y en medio de sonrisas que pronto podrían transformarse en mohína.