14:57
Investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) prevén que la clase media a nivel mundial será la más afectada por la crisis de alimentos, ya que no sabe administrarse, gasta en cosas innecesarias y es incapaz de regresar a lo básico.
"El rico tiene dinero y con qué, compra lo que se le da la gana, mientras que el muy pobre no tiene con qué comprar, su poder adquisitivo es muy bajo y no le importa tanto si suben o bajan los precios, pero sabe administrar muy bien su dinero, y precisamente porque siempre ha tenido poco, lo cuida y gasta de mejor manera en lo básico", afirmó la coordinadora del Centro de Investigación y Estudios Avanzados en Salud Pública de la Uaem, Roxana Valdés Ramos.
Los mexicanos, dijo, aún no queremos creer que los efectos de la crisis alimentaria que se vive a nivel mundial se empezaron a hacer evidentes en nuestra sociedad desde el aumento del precio de la tortilla, y a pesar de ello continuamos derrochando alimentos, lamentó.
La severidad de la crisis de alimentos en el país, consideró la especialista, dependerá en gran medida de la respuesta que como pueblo se tenga, por lo que se debe lograr que la gente utilice mejor su dinero y promover el desarrollo del campo, sobre todo para el autoconsumo, debido a que la dependencia de las importaciones recrudecería la crisis.
Sin embargo, manifestó que en México se desperdician los alimentos y existe una "cultura de la obesidad", ya que las madres no saben respetar el nivel de apetito de sus hijos y los obligan a comerse bastas cantidades de comida, porque creen que así estarán mejor alimentados.
"Somos una sociedad derrochadora, no sólo porque se tiran muchos alimentos, sino también porque que se obliga a las personas a comer mucho, lo que finalmente es desperdicio de energía y propicia obesidad", expresó.
Una dieta adecuada, en cantidades suficientes, expuso Roxana Valdés, no hace daño y permite a los niños crecer, a partir de un presupuesto mínimo y con un amplio espectro de variedades de alimentos.
En este contexto, puntualizó que como consecuencia de la crisis económica y política que propicia la especulación, la crisis alimentaria es una situación que se escapa del ámbito de acción de los profesionales de la nutrición.
"En nuestro país se debe en gran medida a que el agro dejó de producir cereales, ya casi no hay milpas, por lo que se debería apoyar a los agricultores para que vuelvan a su trabajo y no se importen enormes cantidades de alimentos", propuso.
Debido a que la escasez de alimentos se acentuará en los granos y cereales, dijo Roxana Valdés Ramos, "debe instruirse a la población para que consuma los más baratos y no por eso menos nutritivos; por ejemplo, en lugar de comer pan de caja, pan blanco, y promover el consumo de proteína de soya, en lugar de carne, que es nutritiva y de menor costo".
mfsla /fml