J. Jaime Hernández / Corresponsal
El Universal
Washington, D.C.
Viernes 23 de mayo de 2008
07:35 La revuelta de Hillary Clinton, a favor de cambiar los criterios de selección del futuro nominado del Partido Demócrata a la Presidencia, obligaban ayer a la líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a dar un paso al frente para asegurar que “el número de delegados y no el voto popular”, será el factor que determinará si Barack Obama o Hillary Clinton es el o la nominada.
En medio de una campaña que pretende la revalidación de los votos y delegados que favorecieron a Clinton en Florida y Michigan —dos estados sancionados por adelantar sus primarias respecto al calendario electoral—, Pelosi decidió comparecer en una entrevista con la cadena pública de televisión PBS para rechazar que, una eventual derrota de Hillary Clinton, supondría un revés para las mujeres de EU.
“De ninguna manera será un revés”, dijo Pelosi al rechazar los reclamos de la propia Clinton en el sentido de que una poderosa corriente de aversión a las mujeres pretende frenarla en sus aspiraciones a la Casa Blanca.
“Hillary es más fuerte que eso”, dijo Pelosi al restar importancia a uno de los argumentos que la campaña de Clinton ha comenzado a utilizar para tratar de contener la oleada de críticas y descalificaciones que, desde los medios de comunicación, le han llovido por su tendencia a manipular las reglas del juego cuando éstas no le favorecen.
Unas críticas que se han multiplicado después de que Hillary llegó al extremo de echar mano de las fraudulentas elecciones en Zimbawe y de la polémica de las elecciones presidenciales del año 2000 en Florida —cuando Al Gore perdió la Presidencia a manos de George Bush—, para equipararlos a su lucha en defensa de los votos que, dice, no quiere que le sean robados “al pueblo”.
El mensaje de Pelosi, una de las más influyentes voces del Partido Demócrata, ha intentado frenar así los embates de Hillary a favor de cambiar las reglas del juego y restablecer los votos y delegados de Florida y Michigan que le favorecieron en febrero pasado.
Los resultados de ambos estados le darían a Clinton la oportunidad de rebasar a Obama en el voto popular y hacerse al final con la nominación.
Desde la campaña de Obama, su principal responsable, Daniel Axelrod, aseguraba que los casos de Florida y Michigan serán resueltos de forma equitativa el próximo 31 de mayo por el comité de reglas del partido. La intransigencia de Hillary conseguía exasperar ayer a uno de sus más valiosos aliados, el gobernador de Nueva York, David Paterson, un superdelegado que ayer decidió sumar su voz a la de Pelosi para pedir a Clinton no descarrilar un proceso histórico de primarias.