En la capital y en todos los rincones del país el clamor de la población es de preocupación por las alzas en los precios de alimentos.
En los mercados de las zonas norte, centro y sur los comerciantes ven cómo la gente huye al oír los precios y la gente no sabe qué hacer para estirar el gasto; la opción que les queda, relatan, es eliminar de su mesa los productos más caros.
De septiembre pasado a la fecha el arroz aumentó 33%; el aceite, 50%; el huevo, casi 60%, y el frijol, 12%.
La situación motivó que el presidente Felipe Calderón convocara a representantes de supermercados para exhortarlos a que apoyen el poder adquisitivo.
Sin embargo, la Coparmex advirtió que la carestía podría durar al menos 24 meses, por lo que propuso revisar la política agrícola y alimentaria, dar apoyos directos a grupos vulnerables, permitir más importaciones y evitar prácticas de acaparamiento.