J. Jaime Hernández / Corresponsal
El Universal
Washington, D.C.
Jueves 22 de mayo de 2008
08:02 Con los vientos de las encuestas soplando en su favor, Barack Obama conseguía ayer distanciarse de John McCain y Hillary Clinton en las preferencias nacionales, mientras sentaba desde Florida las bases de una campaña presidencial en un estado que será crucial en noviembre próximo.
Según las encuestas difundidas ayer por Reuters-Zogby y por Gallup, Obama logró por primera vez romper con el empate técnico que había mantenido frente al republicano McCain para rebasarle hasta con 8 puntos de ventaja, mientras ampliaba su liderazgo frente a Clinton por un margen de 11 puntos.
“Las encuestas anticipan que la carrera entre Obama y McCain será muy competitiva”, dijo el consultor John Zogby, al asegurar que la imagen de Obama se ha consolidado entre el electorado.
En este contexto, el senador por Illinois arrancó desde Tampa, Florida, una nueva fase de su campaña, en un estado que por primera vez lo recibe como precandidato. Florida, al igual que Michigan, fueron extirpados del proceso interno demócrata por no respetar el calendario de las elecciones primarias y los candidatos a la nominación del partido se comprometieron a no hacer campaña desde el mes de agosto de 2007.
Durante los pasados nueve meses, Florida y Michigan se convirtieron en tierra de nadie para los demócratas. La decisión de excluirlos del proceso de selección los convietió en pasarela de “concursos de belleza”; es decir, de concursos de popularidad sin ningún tipo de incidencia, en el que los candidatos demócratas no hicieron campaña, pero sí fueron votados.
La ganadora de esos “concursos de belleza” fue Hillary Clinton quien, a punto de perder la carrera por la nominación, ha decidido emprender una cruzada en favor de revisar las reglas y exigir al partido la revalidación de los votos y los delegados que le favorecieron en esos dos estados.
“Todos los votos tienen que contarse tal y como fueron emitidos”, dijo Clinton desde Miami, al amenazar con arrastrar la pelea por los votos de Florida y Michigan a la convención del partido en agosto próximo. “Lo haré porque estoy muy convencida de esta lucha”, advirtió, para lanzar así por primera vez la amenaza de una guerra fraticida.
La exigencia de Clinton, que será estudiada por el comité de reglas del partido el próximo 31 de mayo en Florida, podría transformarse, sin embargo, en una guerra de guerrillas que pondrá a prueba la unidad interna del partido y podrían malograr la oportunidad histórica que tienen ante sí los demócratas para reconquistar la Casa Blanca.
La urgencia de Clinton está en relación directa con la inminente nominación de Obama como candidato a la Presidencia. Tras las primarias del martes en Oregon y Kentucky, Obama se colocó a menos de 70 delegados de la cifra mágica de los 2,026 que le convertirán en ganador de la contienda.
Los intentos de Clinton podrían, sin embargo, caer en saco roto, ante la lógica de apoyos políticos y matemáticos que siguen favoreciendo a Obama. Con sólo tres procesos electorales a la vuelta de la esquina (Montana, Dakota del Sur y Puerto Rico), Obama podría ser declarado en la primera semana de junio como ganador por un grupo compacto de superdelegados que serían, a la vez, los encargados de cerrar la puerta de la nominación a Hillary.