La
senadora Hillary Rodham Clinton encara hoy las primarias en Kentucky y
Oregon con uno de los mensajes políticos más beligerantes de su
campaña: que lleva la ventaja en la votación popular a nivel nacional
si se cuentan todos los votos, incluyendo los de las primarias no
reconocidas de Michigan y Florida, y que los líderes del partido que
tienen voto como superdelegados deben reflejar este grado de aprobación.
Este argumento
encaja con la imagen cada vez más populista de Clinton, con su papel de
representante de la gente común, pero también es debatible: la mayoría
de las encuestas sobre el voto popular ubican al senador Barack Obama a
la cabeza, especialmente si no se toman en cuenta Michigan y Florida.
Obama también
reclama la ventaja en el voto popular y va adelante en el recuento de
delegados. Su intención es usar los resultados del martes para sostener
que cuenta con una mayoría segura de delegados comprometidos. Aunque
eso no le garantiza la nominación, su equipo asegura que sería un
momento importante que los superdelegados deben tomar mucho en
consideración.
Se estima que en los
dos estados se volverán a manifestar las divisiones entre el electorado
demócrata. Obama ganaría Oregon, estado fundamentalmente de población
blanca adinerada y una base demócrata liberal bastante amplia, mientras
que Clinton se llevaría Kentucky, con una fuerte presencia de electores
de clase trabajadora.
Clinton logró una
victoria aplastante el martes pasado en la entidad vecina, Virginia
Occidental, donde la cuestión racial fue un factor inusualmente
importante para algunos votantes demócratas, según encuestas de salida.
Asesores de Clinton y Obama señalaron que no están seguros de que esto
volverá a suceder en Kentucky, aunque no lo descartan. Asesores de
Clinton agregaron que en su opinión la raza fue un factor relativamente
menor en Virginia.
Además de su
argumento sobre el voto popular, el equipo de Clinton también ha estado
criticando a los medios de comunicación de Washington por haber
prácticamente coronado a Obama como el candidato demócrata, como lo
hizo Tim Russert de NBC hace dos semanas tras la primarias de Indiana y
Carolina del Norte.
Asesores de Clinton
dijeron que ubicar a Clinton y los electores de un lado, y del otro
como rivales a Obama y la “expertocracia” de Washington podría ser uno
de los principales recursos de la senadora en las primarias finales.
“El hecho es que
tenemos que incluir Michigan y Florida; no podemos afirmar que tenemos
un candidato con base en 48 estados, particularmente dejando fuera a
dos estados que para nosotros es tan importante ganar en noviembre”,
indicó Clinton.
Robert Zimmerman,
consultor de medios de Nueva York e importante recaudador de fondos de
Clinton, indicó que “las controversias en relación con las iniquidades
del sistema de asambleas partidistas, las primarias de Michigan y
Florida y el énfasis en la elegibilidad que han hecho los dos
candidatos, hacen que el asunto del voto popular sea de crucial
importancia para los superdelegados. Debe esperarse que cualquier
posible candidato haya ganado el voto popular en su camino a la
nominación”.
(*) Patrick Healy / Traducción: Gregorio Narváez
vrs