00:03 Las razones arqueológicas
¿Pero y si, como afirma el acta, hubiera una cabeza "original" en poder de Patterson en la que se basó Bianchi para hacer una reproducción exacta?
"Hay elementos que no concuerdan con el estilo de las cabezas conocidas. Por ejemplo, no hay cabezas de un metro de alto, las demás son de veras monumentales; la oreja no es correcta, está muy estilizada; las líneas al lado de la boca parecen martilladas y los olmecas tallaban la piedra; a los ojos les faltan los iris. Está bien estudiada pero no me gusta...", explica la arqueóloga Ann Cyphers, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, examinando las imágenes de la supuesta cabeza original que se exhibió en Galicia en 1997.
La doctora Cyphers, especialista en esta cultura, que descubrió la última cabeza monumental conocida y que dirige las excavaciones en el sitio San Lorenzo, Veracruz, duda de que una pieza semejante haya salido precisamente de San Lorenzo, como dicen los documentos de Patterson.
"Para llegar o salir de ahí sólo hay un camino que cruza 20 pueblos; la gente sabe todo lo que pasa y lo cuenta. Yo nunca he oído historias sobre el traslado de una cabeza. Toda la información es confusa, inexacta. Actualmente hay exámenes científicos para saber con certeza si en un objeto hay rastros de herramientas modernas, pero creo que basta con ver la pieza para saber el origen. Dudo de su autenticidad", concluye la doctora Cyphers.
EL UNIVERSAL también consultó al doctor Michael Coe, olmequista y mayista en la Universidad de Yale, quien dictaminó después de conocer las imágenes: "Es definitivamente una pieza falsa. Con base en las cabezas colosales conocidas de San Lorenzo y La Venta, en todas esas auténticas cabezas los iris de los ojos están delineados, pero no en la pieza de Patterson. Quien sea que la haya hecho cometió un grandísimo error".
El rastro del falsificador
Pero, ¿quién es el falsificador Luis Ernesto Bianchi Salbitano? EL UNIVERSAL rastreó a este hombre que, según los cazatraficantes internacionales holandeses Michel van Rijn y Arthur Brand, inundó de piezas falsas colecciones privadas y de museos.
Al final de la búsqueda sólo había una tumba. Bianchi falleció hace aproximadamente cinco años después de haber hecho fama y dinero en San Andrés Tuxtla, Veracruz.
Este mexicano de ascendencia argentina ofrecía sus esculturas a traficantes como Patterson y a galerías y museos de todo el mundo, en este caso diciendo que los había encontrado él mismo.
Brígido Lara, el célebre escultor de reproducciones en el Museo de Antropología de Xalapa, recuerda que Bianchi trató de vender piezas al museo en vísperas de su apertura, pero fue rechazado. Sin embargo, algunos vecinos entrevistados de San Andrés Tuxtla hoy recuerdan entre risas que Bianchi tuvo éxito en vender objetos falsos como piezas genuinas, aunque desconocen los destinos de éstas.
En San Andrés hoy Bianchi es casi una leyenda. "En los últimos años se dedicó a la yerba", comentó uno de sus conocidos refiriéndose tanto a su gusto por relajarse fumando mariguana, como a la pasión que demostró por la biodiversidad de la región.
Con parte del dinero obtenido de sus negocios, Bianchi compró 15 hectáreas que reforestó, creó un jardín botánico, echó a andar una biogranja y fomentó la conciencia ecológica en la comunidad.
En 2006, en dos hectáreas de aquel lugar, se creó el Parque Luis Bianchi que hoy depende del municipio, un monumento verde a la memoria del industrioso creador de monumentos falsos.
cvtp