14:06 A beneficio de niños mexicanos con capacidades diferentes, la joven pianista Hee-Ah Lee se presentó la víspera con gran éxito en el Teatro Ferrocarrilero, de esta ciudad, donde ofreció un emotivo concierto que incluyó música de Yamada Kosaku, Ludwig van Beethoven y Frederic Chopin.
Organizado por la Asociación Coreana en México y Hanin Diario, apoyado por la Fundación Teletón, la pequeña pianista, cuyas piernas cortan en sus rodillas, cautivó anoche al público con su gran talento.
"Le doy gracias a Dios por dejarme tocar este concierto, gracias la comunidad coreana, así como al Teletón, por el apoyo que me han brindado y gracias a mi", dijo sonriente la concertista, quien sólo tiene dos dedos en cada mano.
También agradeció a todos los mexicanos, de quienes dijo son personas muy apasionadas, cariñosas y simpáticas.
We adore thee, de Beethoven, arrancó los aplausos del público en su mayoría de la comunidad coreana en México.
No obstante el mal estado del piano, la pianista Hee-Ah Lee dio muestra clara de su talento, logrado a base de 10 horas diarias de enseñanza.
Ante los efusivos aplausos del público, la pianista Hee-Ah Lee, continuó con la obra Balada para Adelina, de P.D. Senneville y Olivier Toussaint, que con su virtuosismo y alta ejecución, maravilló a la concurrencia, que se desbordó en aplausos.
Luego siguieron piezas como Platycodon, una canción coreana en folk, y Red Dragonfly, de Yamada Kosaku, piezas que Hee-Ah interpretó magistralmente.
Fantasía Impromptu, de Chopin, le valió una nueva ovación que hizo vibrar el recinto.
En un momento de descanso, la pianista Hee-Ah, presentó a su mamá, quien dio algunos detalles del nacimiento de su hija, así como de los esfuerzos, dedicación y principalmente fe en Dios que la ha sacado adelante.
Momentos después, Hee-Ah Lee dejó su piano para cantar el tema Amazing Grace, de J. Newton, con la que también mostró su talento vocal.
Luego siguió el romanticismo a través del tema Love Story de Francis Lai, así como Vals Op. 69 No. 2, de Chopin, y Variación sobre tema de Arirang, de Korean Folk, que también cautivaron a los asistentes.
Para cerrar este magno concierto, la joven interpretó Ave María, de Schubert; O mio Babbino Caro, de Puccini, y How great thow art, de Stwart K. Heine; para luego escuchar una fuerte ovación que se prolongó varios minutos.
cvtp