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Luego de dos días seguidos de lluvia, el piloto
mexicano Mario Domínguez reanudó prácticas de cara a las 500 Millas de
Indianápolis sólo para chocar contra el muro a la salida de pits, causando
fuertes daños al auto Dallara número 96.
Aunque el capitalino salió ileso, el contacto
supone una buena cantidad de inconvenientes, ya que el equipo Pacific Coast
Motorsports no cuenta con auto muleto por lo que no pudo continuar con los
ensayos en el Indianápolis Motor Speedway.
Adicionalmente, Domínguez, en su calidad
de novato, requiere del mayor tiempo posible en el óvalo de 2.5 millas, lo cual
simplemente se le ha negado, primero porque el coche no estaba listo, luego por
la lluvia en esta ciudad de Indiana y ahora por el desafortunado percance.
"Estoy realmente decepcionado. Estaba
regresando a la pista para nuestra segunda sesión completa y creo que salí
demasiado rápido de los pits. Perdí la parte trasera del auto y choque con el
muro interior", detalló el conductor mexicano.
De inmediato, el equipo se concentró en reparar
el auto con la esperanza de regresar a la pista la tarde del viernes, pero
sobre todo para dejarlo en condiciones para las sesiones futuras en vista de la
falta de un monoplaza de repuesto.
Domínguez, proveniente de la extinta Champ Car
para correr la parte restante de la temporada de Indy Car, comenzando por la
edición 92 de las 500 Millas, completó 18 vueltas al óvalo de 2.5 millas ante
de sufrir el choque.
"Hoy pude dar algunas vueltas a velocidad
y esto es muy desafortunado porque estábamos en el camino de mejorar el auto.
Todo mundo me está diciendo que tenga paciencia, pero ya de por sí venimos
retrasados (en tiempos y experiencia) y creo que traté de apresurar un poco las
cosas", lamentó.
Aunque molesto consigo mismo, resaltó que
"estamos trabajando muy duro y aún nos queda mucho por hacer. Vamos a
darle vuelta a la página, arreglar lo que haya que arreglar y enfocarnos en
seguir avanzando".
gdh