10:46 El Programa Mundial de Alimentos
(PAM) de Naciones Unidas negocia hoy con la Junta Militar de Myanmar el
desbloqueo de dos aviones con ayuda para los damnificados por el ciclón Nargis,
a fin de reanudar cuanto antes sus envíos de víveres.
En declaraciones, Vichi De Marchi, vocera de la oficina
central del PMA, aclaró que no se trata de una suspensión definitiva de los
vuelos con ayuda, pues hay toneladas de comida, medicamentos y equipos en
espera de entrar al país asiático.
La portavoz indicó que representantes del PMA en Asia negocian
con el régimen militar de Myanmar con la esperanza de llegar a un acuerdo que
permita repartir más ayuda entre los damnificados, que según estimaciones son
más de un millón y medio.
De Marci explicó que desde el jueves las aeronaves con ayuda
se encuentran bloqueadas en el aeropuerto de Rangún, la capital, pese a lo
urgente que es su reparto entre la población.
Este viernes desde Tailandia, Paul Risley, portavoz del PMA
en Asia, declaró que el organismo se vio obligado a suspender el envío de
asistencia a Myanmar después de que la Junta Militar confiscó la que ya había
llegado.
Pero la vocera de la oficina central en Roma matizó esa
versión al afirmar que el organismo espera reanudar lo antes posible los vuelos
humanitarios.
De Marci dijo que en Myanmar el PMA tiene desde hace varios
años una oficina y que tras el paso el huracán Nargis su personal ha prestado
ayuda a unas 500 mil personas.
"Nuestro personal se ha trasladado también al sur, que
está aislado, pero aún no tenemos un balance exacto de la situación",
aclaró.
Adelantó que posiblemente el sábado parta hacia el país
asiático un nuevo vuelo desde Brindisi, Italia. "Los vuelos se organizan
al último momento y esperamos que haya más", señaló.
Estimaciones de organismos internacionales indican que el
ciclón Nargis causó la muerte de más de 100 mil personas en Myanmar, aunque la
cifra oficial difundida por la Junta Militar es de 23 mil decesos y más de 40
mil desapariciones.
La Junta, que gobierna en la antigua Birmania desde
haca cuatro décadas, está sometida a una fuerte presión internacional para que
acepte el ingreso de cooperantes extranjeros y auxilien a los damnificados,
pero hasta ahora se ha negado a aceptarlo.
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