07:34 El Programa Mundial de Alimentos (PMA) acusó hoy a la Junta
Militar de Birmania (Myanmar) de haberse apropiado de un cargamento de ayuda
humanitaria para los afectados por el ciclón tropical "Nargis" y
anunció la suspensión temporal de los vuelos.
El portavoz del PMA en Bangkok, Paul Risley, dijo que las 38
toneladas, entre alimentos y equipo, que habían enviado a Rangún fueron
confiscadas y que no les quedaba más remedio que detener las operaciones de
envío hasta que se aclare lo sucedido.
El primer avión del PMA con asistencia humanitaria llegó al
aeropuerto de Rangún ayer, cinco días más tarde de que el ciclón
"Nargis" castigase con vientos de 190 kilómetros por hora el sur de
Birmania.
La denuncia de la agencia de la ONU se produce el mismo día
en que los medios de comunicación birmanos reprodujeron un comunicado del
Ministerio de Asuntos Exteriores del país en el que se aceptaba la solidaridad
internacional y se consideraba innecesario el envío de personal especializado
extranjero, porque los propios birmanos podían encargarse de la ayuda.
"No estamos preparados por el momento para recibir esta
clase de misiones de información, búsqueda y rescate de otros países",
explicó Exteriores.
El propio Risley, en declaraciones realizadas a los
periodistas en Bangkok, consideró asombrosa la actitud del régimen militar
birmano de entregar con cuentagotas los visados de entrada que el solicitan.
"La frustración causada por lo que parece ser un
retraso en los trámites no tiene precedentes en los trabajos de ayuda
humanitaria modernos", afirmó Risley, e instó a la Junta Militar a
tramitar las solicitudes lo antes posible, "aunque sea trabajando durante
el fin de semana".
La embajada de Birmania en Bangkok no abrió hoy debido a una
festividad, lo que quiere decir que hasta el lunes o el martes próximos, según
un empleado de la legación, no se extenderán más visados.
La Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios dijo hoy que
la situación en las zonas afectadas "es extremadamente grave" y que
lo que se conoce hasta ahora es sólo "la punta del iceberg".
La embajada de Estados Unidos en el país asiático calcula que habrá unos
100.000 muertos y Naciones Unidas ha estimado en 1,5 millones las personas que
necesitan asistencia, aunque los medios de comunicación birmanos sólo hablan de
23.000 muertos y 42.000 desaparecidos.
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