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Me han traicionado y eso duele: Gordillo

La dirigente del sindicato más poderoso del país, Elba Esther Gordillo, afirmó que hay problemas en el gremio magisterial y “sería absurdo desconocerlos”, pero aclaró que hay vías para el diálogo
Video: Estoy orgullosa de Elba: Gordillo
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Fidel Samaniego R.
El Universal

Viernes 25 de abril de 2008

 fidel.samaniego@eluniversal.com.mx

La dirigente del sindicato más poderoso del país, Elba Esther Gordillo, afirmó que hay problemas en el gremio magisterial y “sería absurdo desconocerlos”, pero aclaró que hay vías para el diálogo.

En entrevista con este diario, reconoció que también enfrenta a voces que hace algún tiempo estuvieron en la dirigencia y quisieran regresar a ella. Aceptó que ha habido traiciones y le “duelen”.

Descartó que su liderazgo o el propio Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) estén al borde del colapso, como manifestaron a EL UNIVERSAL profesores de Nuevo León y Veracruz.

“Mi relación con el secretario general, Rafael Ochoa Guzmán, es magnífica y es de lealtades mutuas”, expresó.

Agregó que mantiene un diálogo abierto con él y con los otros integrantes de la dirigencia sindical.

Durante la charla, con una abierta sonrisa y un gozoso gesto, la maestra se dijo contenta con su carácter: “Elba sigue siendo Elba y me siento orgullosa de ella, por su voluntad, sus deseos de vivir y de luchar”.

“Elba sigue siendo Elba"

Lo dijo con una abierta sonrisa, un gozoso gesto: “Elba sigue siendo Elba. Y la verdad estoy contenta con ella, muy orgullosa de ella, de su carácter, su voluntad, sus deseos de vivir, de ser, de luchar”.

Después, Elba Esther Gordillo platicó: “En verdad estuve mal, mi estado de salud era delicado, el virus muy agresivo. Me advirtieron que el tratamiento sería difícil. Pero decidí combatir, ganarme el derecho a seguir viva. Sí, estuve al borde del colapso”.

—¿Oiga, y hoy no está al borde del colapso su liderazgo en el SNTE o el sindicato mismo? —le preguntó el reportero de EL UNIVERSAL.

—No, no lo veo, no lo hay. Sí tenemos un debate profundo, serio, reflexivo. Pero lo que debatimos es sobre los cambios que debe haber en el sistema educativo, qué maestros necesita el país en el siglo XXI.

—¿ Y la disidencia?

—Si la hay. Una de esas corrientes se ha manifestado desde hace 20 años, ahí queda el dramatismo con el que se manifestaron, exigían democracia. Y tuvimos que vernos al interior, buscar la pluralidad. Sí hay problemas en Oaxaca, en Michoacán, sería absurdo desconocerlos. Pero tenemos las vías para dialogar, para encontrar nuestras coincidencias. Ahora que, también, no lo voy a callar, hay voces que piensan que todo tiempo pasado fue mejor. Voces de quienes en algún tiempo estuvieron en la dirigencia, y quisieran regresar a ella, pero no entienden que ese tiempo ya pasó.

—¿Ha sufrido usted traiciones?

—Traiciones... Sí las ha habido. Y duelen, porque son de quienes saben que actué con ellos de buena fe, y ahora desvirtúan las cosas.

—¿Cuál es su relación con el profesor Rafael Ochoa?

—El maestro Ochoa y yo somos compañeros desde hace mucho tiempo. Él como secretario general opera algunas cosas, yo como presidenta del sindicato veo las estrategias y que se apliquen. Nuestra relación es magnífica, es una relación de lealtades mutuas , tenemos en común nuestros principios. Mantenemos un diálogo abierto, con él y con los otros integrantes de la dirigencia.

—¿Y hasta cuándo estará usted al frente del sindicato?

—No sé... mmmm... todo tiene límites, siempre hay que pensar en que llegará el momento del retiro. Pero... ¿sabe usted?... ¡Este momento es para estar, y estoy!

Elba Esther Gordillo. Ya tiene que usar anteojos permanentemente, y no se acostumbra a ellos. Bebe agua mineral. Cuenta que en el próximo puente se irá con sus nietos y amigos de ellos. “Sus mamás piensan que los voy a cuidar. Lo voy a hacer. ¡Nos vamos a ir de parranda!”. Y se carcajea.

Tiempo de la reconciliación

Ella, la que sentencia: “La situación en el México de hoy me estremece. Me gustaría que hubiese más acuerdos, que todos estuviésemos más serenos, que fuésemos capaces de dar algo más de nosotros. ¿Acaso no entendemos que ha llegado la hora de la reconciliación? Lo que ocurre es que falta amor patrio, y que el poder obsesiona y se busca para lograr mejores posiciones personales, para engañar. Eso nos está dañando mucho.

—Oiga, ¿pero qué usted no es poderosa, no es parte del poder?

— Yo no sé qué es el poder. Si es la capacidad, la voluntad de luchar por lo que uno cree, sí, si tengo fuerza. Y con ella estoy dispuesta a confrontar las ideas. Pero no es la fuerza de Elba por ella misma, es la fuerza que me da mi organización, nuestro sindicato.

La maestra, la que muestra entusiasmo cuando apunta: “Y por cierto, yo creo que ya no se debe hablar de reforma educativa, se trata de revolucionar, de una revolución educativa, de elevar la calidad, de pasar ya de las intenciones a los hechos. Una educación, una revolución en la que los maestros debemos ser parte sustantiva. Nosotros no somos opositores al cambio”.

—¿Y es posible hablar de revolución con el actual gobierno, con el Presidente de la República?

—Desde luego que sí. Hablamos y mucho. Él está preocupado, y dispuesto. Y habla directo, sin rodeos. Ya me dio una respuesta que nunca había oído de un jefe del Ejecutivo. Me dijo que teníamos que analizar bien las cuestiones económicas, lo de los sueldos de los maestros, y los recursos para lo que necesitará el cambio, porque señaló, de ninguna manera prometerá lo que no pueda cumplir.

—¿Es aliada de él? ¿Hay alianza incondicional?

—Soy aliada de México y respetuosa del Poder Ejecutivo. ¡Incondicional, de nadie!

Escuelas abiertas en fin de semana

Luego, otra vez ella con el tema educativo:

“Hay muchas cosas por hacer. Tenemos que lograr que haya una educación que garantice el empleo, la realización como personas. Vincular el aparato educativo con el productivo. Y que se atienda el desarrollo social, la salud. Que haya jornadas de medio tiempo y de tiempo completo. Que los niños estén seguros en los planteles. Que las escuelas se abran sábados y domingos para actividades deportivas, culturales. Y turnos de siete a nueve de la noche para que no haya analfabetismo digital, que se aprenda computación e idiomas.

Elba Esther Gordillo. Asoman fugases lágrimas cuando dice que su corazón está dolido porque alguien a quien siempre ha querido está en malas condiciones de salud. La que se confiesa enamorada, pero de la vida. Y sin rencores contra nadie, “ni contra quienes me atacaron con crueldad”. Ella, la que asegura que no tiene a un candidato para el 2012 y exclama:

“¡Nos están dañando mucho los afanes de sucesión adelantada!”

Elba, la que sigue siendo Elba. La que dice que está orgullosa de ella...


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