J. Jaime Hernández / Enviado
El Universal
Filadelfia, Pensilvania
Miércoles 23 de abril de 2008
08:49 Hillary Clinton cumplió ayer con los pronósticos de un triunfo seguro en las primarias de Pennsylvania, con un margen de ventaja que, sin embargo, ha sido insuficiente para comprometer la ventaja de Barack Obama en el voto popular y el número de delegados.Con su victoria, Clinton ha conseguido mantener a flote su candidatura de cara a las próximas primarias del próximo 6 de mayo en Indiana y Carolina del Norte, donde deberá enfrentar la escasez de recursos que lastran su campaña y los sondeos que favorecen parcialmente a Obama.
En un proceso que ha seguido las tendencias de las pasadas primarias en Ohio y Texas, Hillary se hizo con el voto de los mayores de 65 años, de las mujeres y de la clase obrera. Por el contrario, fue incapaz de conseguir el apoyo de los jóvenes y el de los afroestadounidenses que se volcaron en favor de Obama.
Según las encuestas realizadas, poco más de 92% de los afroestadounidenses y poco más de 62% de los electores entre los 18 y los 29 años, decidieron apostar en favor de Obama para confirmar así la fragmentación de un electorado demócrata de lealtades divididas.
En unas primarias dominadas por los ataques y las recriminaciones, Hillary dijo que su decisión de mantener el pulso y aguantar presiones, ha sido compensado por un electorado que ha apostado por el tesón y la experiencia.
“Mucha gente me dijo que abandonara. Pero la gente en Estados Unidos no abandona y no merecen tener un presidente que claudica. Esta noche, profesores, médicos, profesionistas en todo el estado y militares merecen tener un campeón que defienda sus intereses. Y ese campeón soy yo”, dijo Hillary para tratar de acallar las voces que insisten en pedir que tire la toalla.
En una noche de triunfo, que encontró escasa resonancia en esta ciudad —que votó mayoritariamente a favor de Obama—, Hillary comparecía acompañada de su esposo Bill Clinton y de su hija, Chelsea. Pero también por el gobernador de Pennsilvania, Ed Rendell, y el alcalde de esta ciudad, Michael Nutter, sus principales padrinos y promotores en una campaña de intenso forcejeo con Obama.
“Gracias Pennsylvania por apostar por mi candidatura como presidente. Gracias por apostar por quien no se da por vencido tan fácilmente”, dijo Hillary Clinton en un acto celebrado en los salones del Hotel Hyatt Park, donde sus incondicionales festejaron un triunfo que Clinton deberá hacer valer a partir de hoy ante el aparato del partido y ante un electorado que ha comenzado a dar muestras de desgaste y preocupación.
“Nos preocupa que esta contienda se mantenga sin solución de continuidad y abone el terreno de la victoria a (el virtual candidato del Partido Republicano) John McCain”, aseguró Anna Walker, simpatizante de Hillary de la Universidad de Temple, para transmitir un sentimiento creciente entre un importante sector del electorado demócrata.
Con una victoria que se mantuvo sobre casi 10 puntos de ventaja prevista por el gobernador de Pennsilvania, Ed Rendell, Hillary consiguió un avance que, sin embargo, hace matemáticamente imposible alcanzar a Obama en el voto popular y el número de delegados. Según el conteo de la CNN, Obama se mantenía al frente de la contienda con un total de 1,685 delegados, frente a los 1,544 de Clinton.
La noticia de la victoria de Hillary Clinton era recibida en Indiana por Obama quien, a lo largo de una intensa jornada, había adelantado un triunfo que sin embargo sería incapaz de romper con la dinámica de un proceso que le sigue manteniendo a la cabeza de las preferencias.
“Nadie esperaba que consiguiéramos los resultados obtenidos en Pennsylvania. Conseguimos reducir el margen de ventaja y, gracias a una participación récord y al aumento de electores, puedo decirles que nuestra victoria será posible en noviembre”, dijo Obama ante un electorado que le arropó desde la localidad de Evansville, Indiana.
“Después de 14 meses, algunos han olvidado de que va esta campaña. Porque a veces nos dejamos distraer por las tácticas y estrategias de aquellos que buscan distraernos de lo verdaderamente importante para nuestra nación, como la guerra y una economía en recesión o la pérdida de más de 230 mil puestos de trabajo”, dijo Obama en alusión a la campaña de ataques dirigidos por el equipo de Clinton.
“Gracias a ustedes hoy sabemos que es posible avanzar con nuestras propuestas. Gracias a ustedes ganaremos en Indiana y Carolina del Norte”, concluyó.