07:48 Forzados por las exigencias de una larga guerra, el Ejército y la Infantería de Marina de Estados Unidos reclutaron un número considerablemente mayor de delincuentes en 2007 que en 2006, entre ellos gente culpable de asalto a mano armada, incendio provocado y robo, según datos divulgados por un comité de la Cámara de Representantes.
El número de dispensas emitidas para reclutas activos del Ejército convictos por algún delito aumentó a 511 en 2007, comparado con 249 en 2006. En el caso de los infantes de Marina pasó de 208 a 350.
En general, las cifras representan menos de 1% de los 115 mil nuevos enlistamientos del año pasado en el Ejército y la Infantería de Marina.
Aunada a los drásticos incrementos en el número de dispensas para delitos menores, la tendencia hace surgir dudas sobre la capacidad del sector militar para atraer candidatos de calidad en los momentos en que trata de aumentar el reclutamiento.
Del 30 de septiembre de 2006 al 30 de septiembre de 2007, el Ejército concedió las llamadas dispensas de conducta por delitos y delitos menores a 18% de sus nuevos reclutas, un aumento de 3% respecto del año pasado. En los primeros seis meses de este año fiscal, el Ejército ha concedido dispensas a 13% de sus reclutas.
“Hace surgir preocupaciones”, señaló el representante Henry A. Waxman, democrata por California y presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la cámara baja.
“El incremento en el reclutamiento de individuos con expedientes criminales es resultado de las presiones sobre el sector militar generadas por la guerra de Irak y podría estar socavando nuestra capacidad militar”.
La teniente coronel Anne Edgecomb, vocera del Ejército, dijo que las dispensas eran cuidadosamente analizadas y que no eran tan graves como parecía en el papel.
“Tomamos esto con increíble seriedad”, indicó. “Este también es nuestro ejército. Tenemos que servir con la gente a la que le permitimos el ingreso”.
Sin embargo, analistas militares señalaron que estos son precisamente el tipo de reclutas que nunca se hubiera permitido ingresar al Ejército antes de la guerra de Irak.
Para alcanzar sus objetivos de reclutamiento, el Ejército ha tenido que suavizar muchos de sus requisitos. Ahora admite muchos reclutas que no se graduaron de bachillerato y que registraron bajas calificaciones en sus exámenes de ingreso.
Asimismo, los reclutas son más grandes y menos preparados físicamente. Y hay más gente en servicio con padecimientos que de otra forma los hubieran descalificado.
“El hecho de que las dispensas se han incrementado dramáticamente es algo que debe ser motivo de preocupación y debe ser vigilado en el transcurso del tiempo”, señaló Michele Flournoy, presidente y cofundadora del Centro para la Seguridad de Norteamérica, un centro de investigaciones de posición centrista que se enfoca en seguridad nacional y políticas de defensa. (Traducción: Gregorio Narváez).