07:47 Carlos Santana no es uno de esos músicos que canta acerca de la
espiritualidad en el escenario y que luego, al bajar su instrumento, se
dedica a hablar nada más que de su participación en las ganancias y de
los retos que enfrenta la industria discográfica.
Casi cuatro décadas
después de su histórica presentación en Woodstock, Santana habla como
si la Era de Acuario aún estuviera entre nosotros.
"Estoy consciente, y quizá suene extraño saliendo de mi boca, pero estoy consciente de que soy un ungido", señaló Santana.
"Como Bob Marley o Stevie
Ray (Vaughan) o Jimi Hendrix o (John) Coltrane, soy un ungido, lo que
significa que, como tú, estoy hecho a la imagen de Dios. La única
diferencia es que yo estoy un poquito más consciente y más dispuesto
--la palabra clave-- a permitir que eso sea el papel primario en mi
vida, no mis problemas ni mis temores ni mis añoranzas ni mis
compulsiones ni mis tentaciones. Estoy más dispuesto a pasar más tiempo
honrando lo que Dios quiere que haga. Sé que he estado preparado para
brindar palabras clave de luz que brindan sanación y restauración",
indicó.
Santana está a la mitad de
su gira "Vive tu Luz", la cual coincide con el lanzamiento de su
reciente disco de grandes éxitos "Ultimate Santana".
"He aceptado que un rayo
de luz cada primavera le dice a cada planta de que color ser, cómo oler
y que sabor tener", indicó el guitarrista en una entrevista.
Para Santana, un momento
decisivo en su vida espiritual se registró a mediados de los 90, cuando
empezó a tomar terapia para enfrentar varios problemas. Declaró en
público que sufrió abusos de niño por parte del padre de un amigo,
explicando el asunto en entrevistas con la revista Rolling Stone, el
noticiario "60 Minutes" y otros medios.
"Todo lo que he hecho es
para generar una sanación", indicó. Después de ventilar el asunto en
público, señaló, "pude finalmente perdonar a esa persona, decir: ‘eres
hijo de Dios como yo'".
El renacimiento espiritual
de Santana se presentó en un momento en que su carrera había caído
sensiblemente. El guitarrista había ganado fama con un trío de álbumes
posteriores a Woodstock --"Santana", "Abraxas" y "Santana III"-- que
ofrecían una innovadora mezcla de rock, blues y música afrocubana. Pero
a finales de los 90 había pasado siete años sin lanzar un disco.
"Supernatural", su álbum
de 1999, produjo éxitos enormes, vendió 25 millones copias en el mundo
y obtuvo la cifra récord de nueve premios Grammy. Sus álbumes de 2002,
"Shaman" y de 2005 "All That I Am", también fueron grandes éxitos.
Más adelante este año,
lanzará una variedad de temas vocales e instrumentales de su vasto
catálogo que son poco conocidos, en un CD doble que se llamará
"Multi-Dimensional Warrior".
También planea empezar a
trabajar pronto en una producción de tres CD, "El Hijo, el Padre y el
Espíritu Santo", que incluirá material original y versiones de temas de
algunos grandes del jazz como Coltrane y Miles Davis. Santana dijo que
espera reclutar a varios de los mejores intérpretes de jazz para
participar en esa producción.
Pero antes de eso, Santana
lanzará un álbum de estudio con material nuevo llamado "Shape Shifter"
en el que participará su banda regular.
"Es música que no se
escucha en la radio", explicó. "Es música que no tiene nada que ver con
el ‘jazz de elevador'. Es algo muy, muy crudo. Al mismo tiempo hay
mucha melodía y mucha energía dentro".
Evidentemente, "Shape
Shifter" es un riesgo comercial, pero Santana nunca se ha sentido
presionado para sonar "amistoso" con la radio.
"Bueno, no soy un
adolescente", indicó. "Tengo 60 años, así que no necesito la aprobación
de la gente. Hago lo que quiero y quiero lo que hago a estas alturas.
La gente me acompañará o se hará a un lado".
En el mismo sentido,
señaló que sigue dejando espacio en sus presentaciones en vivo para
explorar música más ambiciosa que sus conocidos éxitos radiales.
"Por supuesto que tocamos
el Santana de ayer, hoy y mañana, pero deliberadamente dejo abierta la
puerta para Bob Marley, Marvin Gaye, John Coltrane, Miles Davis, quizá
un poquito de Hendrix", indicó. "En cualquier momento en medio del
escenario, simplemente cambio y nos vamos a un lugar de locura
multidimensional y silenciosa". (Traducción: Gregorio Narváez).