08:18 La presencia de simpatizantes perredistas apostados en los alrededores del Senado de la República se redujo notablemente este martes con respecto al viernes pasado, cuando iniciaron las protestas por la aprobación de la reforma energética que el presidente Felipe Calderón presentó el martes de la semana pasada.
Por las noches, a las afueras de recinto legislativo montan guardia hombres brigadistas, mientras que a las ocho de la mañana los suplen las mujeres, mejor conocidas como "las adelitas". No obstante esta mañana se notó una disminución de aproximadamente 70 por ciento de brigadistas, con respecto al viernes pasado.
En el Senado, sólo nueve legisladores de Frente Amplio Progresista (PRD, PY y Convergencia) pasaron la noche en el salón de sesiones para mantener la toma de la tribuna.
Por el PRD se quedaron Francisco Javier Obregín Espinoza, de Baja California Sur, José Luis García Salvidera, de Quintan Roo, Francisco Castellón Fonseca, de Nayarit y Rubén Velázquez López, de Chiapas. Por el PT, José Luis Lobato, Alejandro González, de Durango y Alberto Anaya, de Nuevo León. También se quedó Gabino Cue, del Partido Convergencia.
Ante la decisión del PRI, el PAN y el Verde Ecologista de sesionar en sedes alternas, Rubén Velázquez, del PRD, afirmó que esta decisión no viola el reglamento interno del Senado, y aclaró que incluso el órgano legislativo podría continuar sesionado en el recinto de Xicotencatl siempre y cuando no se discuta el tema de la Reforma Energética.
Velázquez aseguró que no levantarán su protesta, aclaró que la postura que han tomado no es irreductible, pero que se trata de una resistencia civil para que las otras fracciones "discutan con mayor pluraliodad y tiempo la reforma energética".
"La protesta simbólica que los sendores del Frente Amplio realizan representa una alternativa para manifestarse y poder llegar a las conciencias de los otros senadores y generar acuerdos", dijo el perredista.
A las 7 de la mañana de este martes, el salón de sesiones del senado estaba completamente iluminado y limpio y los senadores que pernoctaron entraban y salían de sus oficinas y el salón de sesiones.
Las curules de los panistas mantienen letreros de "respeto al congreso, no a la violencia y sí al diálogo", las del FAP, carteles que exigen "respeto al congreso, no a la violencia y sí al diálogo"; mientras que las de los priístas han sido cubiertas con fundas de piel.
gva