12:01 Peregrinar para encontrar un "antro" , restaurante, bar, cafetería, cantina o lugares de juego, con espacios al aire libre para poder fumar es uno de los viacrucis por los que pasan los fumadores con la ley antitabaco, ante la falta de establecimientos de ese tipo.
Aunque con la entrada en vigor de la Ley de Protección a la Salud de los no Fumadores del Distrito Federal los establecimientos públicos ya se ven libres del humo del cigarro, quienes fuman no hallan lugares donde lo puedan hacer por lo que tienen que abandonar su mesa y salir a las banquetas para "saciar su vicio" .
En un recorrido por lugares cerrados es notorio el ambiente limpio de humo de tabaco que los hace más armoniosos para los no fumadores, y así lo agradecen, pero no para el bando contrario que no encuentra lugares con terrazas o patios donde puedan fumar.
Aunado a ello, los establecimientos que cuentan con áreas al aire libre, donde la ley sí permite que se fume, están saturados, son insuficientes para albergar a los fumadores, quienes empiezan a contemplar dirigirse a los "antros" del estado de México, "porque sin humo de tabaco no hay ambiente" .
Ya no les importa si el lugar es bonito, costoso y de ambiente agradable, sino que exista una mesa en la que puedan sentarse a disfrutar cómodamente su cigarro, porque de lo contrario cada que quieran fumar tendrán que salir a la calle a hacerlo.
"Es horrible que en México, nuestro México tan hermoso donde siempre se ha respetado la libertad, se nos prohíba fumar mientras disfrutamos de una buena comida o trago" , refirió molesta Gabriela Rodríguez.
En la banqueta de un "antro" , arremolinada con otros fumadores alejados de la puerta de entrada, porque la ley prohíbe fumar cerca del paso de acceso del lugar público, todos coincidieron con Gabriela en que no disfrutan su cigarro de esa forma, porque ni siquiera les permiten sacar su copa para acompañar cada bocanada de humo.
Por prejuicios, comentó Lucía, muchas mujeres nos sentimos incómodas fumando paradas en la calle recargadas en la pared o en un árbol, "porque me gusta fumar y como adulto sé las consecuencias que puede ocasionar a mi salud, pero lo acepto, lo que no acepto es tener que fumar bajo estas condiciones cuando quiero antrear" .
Entrada la medianoche, Augusto, un asiduo visitante de un bar de Polanco, fastidiado de tener que salir constantemente a la calle para fumar un cigarrillo, descaradamente encendió su tabaco "sólo para ver qué sucedía" .
Al principio los comensales, fumadores y no fumadores empezaron a murmurar sin delatarlo, situación que duró sólo unos minutos, pues lo señalaron y el mesero le pidió que apagara su cigarro, lo cual hizo de inmediato.
Y es que aunque parezca increíble los denunciantes fueron los propios fumadores, quienes llamaron al mesero para que le exigiera apagar el cigarro, porque " si fuma él aquí adentro, todos fumamos", fue el argumento.
Otro de los puntos negativos de esta situación para los fumadores es que al salir a fumar a las banquetas lo hacen en forma apresurada, ya no lo pueden dejar quemando en un cenicero mientras platican y deciden darle otra fumadita, situación que a muchos les ha llegado a provocar hasta mareos.
Mientras las banquetas se convierten por las noches en grandes ceniceros, los fumadores descubrieron que esta nueva disposición legal tiene algo positivo, los ha hecho socializar y encontrar incluso una nueva forma para el ligue.
En la calle de un lugar de entretenimiento, donde la principal característica, además de las apuestas, era el cigarrillo en la mano de los aficionados a los juegos de azar, Sofía y Carlos platican amenamente mientras disfrutan su cigarro.
Aceptan que ahora tienen más oportunidad para conocer gente, cada que salen a fumar un cigarrillo conversan con el fumador en turno y eso les ha abierto la posibilidad de socializar más, situación que no sucedía antes, lo cual, califican como positivo.
Las opiniones sobre la baja de ventas se dividen aunque coinciden en que los lugares en los que los fumadores tienen que salir a fumar a la calle se necesitan establecer nuevos mecanismos de vigilancia para que no se vayan sin pagar, porque se han dado casos y ahora están más al pendiente.
En esa sentido, la policía capitalina comenzó a recibir las primeras quejas de restauranteros, quienes denuncian que algunos comensales aprovechando la Ley para la Protección a la Salud de los no Fumadores se van sin pagar la cuenta.
Aclaró que en términos generales tanto consumidores como restauranteros han mostrado buena disposición para respetar la entrada en vigor de la ley antitabaco y prueba de ello es que hasta no hay personas detenidas.
mvc