07:48 El futuro de la industria petrolera ha desatado una batalla política en México que el líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador ha utilizado hábilmente para catapultarse nuevamente al centro del escenario político nacional, en tanto que el presidente Felipe Calderón no ha presentado hasta el momento un proyecto de ley al respecto ante el Congreso, en un indicio del temor del mandatario y sus aliados a una dura pelea legislativa y a posibles protestas sociales masivas, señala una nota de The New York Times.
En una entrevista con el diario neoyorquino, López Obrador indicó que de aceptarse las propuestas de Calderón en materia petrolera, México “quedaría condenado a renunciar a ser un país y se convertiría en una Colonia”.
En la nota firmada por su corresponsal James McKinley Jr., el rotativo señala que transformar Pemex es quizá el reto más importante del gobierno de Calderón. Está en juego no sólo el futuro de la economía mexicana sino el abastecimiento petrolero a Estados Unidos, del cual, destaca el diario, México fue el tercer principal proveedor el año pasado, detrás de Canadá y Arabia Saudita.
En la entrevista, López Obrador señaló que “el gobierno, por 25 años, ha actuado en forma deliberada, a propósito, para arruinar Pemex porque tienen un sólo objetivo: convertir a Pemex en un botín para ser saqueado y privatizar el negocio petrolero”.
El NYT considera que “el líder izquierdista ha utilizado hábilmente el asunto para catapultarse de nuevo al centro del escenario político nacional después de un año de permanecer en los márgenes”.
Muchos miembros del Congreso, agrega, se están poniendo inquietos al tiempo que López Obrador sigue llamando la atención con sus argumentos.
El diario indica que el gobierno por décadas ha “ordeñado” Pemex, de la que proviene 40% de su presupuesto, y que las cosas han empeorado por la corrupción del sindicato.
Además, señala, como el partido de Calderón no controla el Congreso, debe persuadir a miembros del PRI para apoyar la legislación y, aunque se desconoce cuántos la apoyarían, el precio político que cobrarán al presidente será alto.
Por su parte, López Obrador se las ha arreglado para definir el debate como una cuestión de soberanía nacional, y nadie en el Congreso quiere dar la apariencia de que está vendiendo el petróleo mexicano a compañías extranjeras, indica el NYT.
Los legisladores “no quieren hablar de nada que López Obrador pudiera calificar de privatización”, indicó David Shields, a quien el diario describe como un escritor que ha dedicado su carrera a estudiar Pemex.
A su vez, la acusación de que el gobierno ha saqueado Pemex como parte de una conspiración para vender la empresa ha puesto a Calderón a la defensiva, indica el rotativo.
Sobre el diagnóstico de la industria presentado recientemente por el gobierno, López Obrador indicó en la entrevista que “el principal problema de Pemex es la corrupción, y ni siquiera se mencionó en el reporte. Imagine que hace un diagnóstico de un enfermo y no menciona el problema más grave. No puede prescribir nada”.
(Traducción: Gregorio Narváez).