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Comparten territorios en paz tribus urbanas en Buenos Aires

La diversificación de movimientos culturales llega a Argentina, pero comparten los espacios tras un pacto silencio de paz
Buenos Aires, Argentina | Martes 25 de marzo de 2008 Notimex | El Universal11:51

En la plaza Rodríguez Peña, ubicada en el norte de esta capital, caben todas las tribus urbanas que se reúnen para tomarse alguna cerveza y escuchar música cada sábado.

Las tribus urbanas que existen en Buenos Aires comparten territorios de la ciudad sin enfrentarse entre ellas, en un silencioso pacto de no agresión que consolida una cultura de tolerancia en esta urbe sudamericana.

Los llamados "emos", jóvenes tristes sin esperanza en el futuro, se reúnen cada sábado por la tarde en la plaza Rodríguez Peña, ubicada en el norte de esta capital, para tomarse alguna cerveza y compartir con otros miembros de su "clan".

Allí, vestidos de negro y con detalles fosforescentes en sus ropas que los diferencian de los "punk", se dejan ver con sus ojos maquillados y flecos que les cubren los ojos, pero sin generar desconfianza a los vecinos de la zona, a pesar de su estética.

Son apenas una treintena de jóvenes que se declaran decepcionados de la sociedad que han construido los mayores y para manifestar su verguenza se dejan esos largos flequillos que esconden sus miradas.

Los "emos" comparten territorio en esa misma plaza y a esa misma hora con los "góticos" y los "darks", que también se reúnen a pasar la tarde para después terminar en alguna oscura discoteca de la zona metropolitana de Buenos Aires.

Cada una de las denominadas tribus urbanas se ubica en un punto diferente de la Plaza, y se manejan con códigos silenciosos que se transmiten sobre todo a través de la ropa, ya que las nuevas generaciones de jóvenes han desideologizado los movimientos.

Los "góticos", que tienen su origen en Europa y se caracterizan por la expresión visual de estados anímicos y sentimientos profundos, se diferencian de las otras tribus porque les gusta deambular por los centros comerciales de la ciudad.

Ahí, siempre en grupos pequeños, los "góticos" encuentran locales alternativos con los productos que satisfacen a esta cultura urbana, sobre todo los "animés" japoneses (personajes animados), de donde toman elementos estéticos para construir su vestuario.

Los "dark", que nacieron en Francia con la influencia de obreros y estudiantes que se vistieron de negro y se maquillaron el rostro de blanco para protestar por la opresión social, son el grupo más numeroso, pues llegan a sumar más de 100 en cada encuentro.

Mientras los "góticos" priorizan el terciopelo y los corsés victorianos en su ropa, en los "dark" abundan las camisas con estoperoles y largas capas, en un estilo vampiresco.

En lo que sí coinciden todas estas tribus es en la pasión por la oscuridad, de ahí que poco les importe compartir territorio en discotecas, en las que apenas si pueden verse mientras escuchan la música que acompaña sus movimientos.

A la competencia de tribus han ingresado, aun de manera incipiente y en pequeños grupos, los "pokemones", jóvenes que se basan en la estética de ese dibujo animado y que se colocan pasadores de colores en el cabello y se pintan los labios de rojo pasión.

Los "pokemones" también se visten de negro, pero con elementos lúdicos que remiten a la infancia, como muñequitos de colores y, además, escuchan música alegre como el reggeaton, en vez de la música electrónica que prefieren otra tribus.

Los "punks" tienen otro punto de reunión, en la Plaza del Congreso, en pleno centro de la ciudad, a donde llegan los sábados y domingos con sus peinados tiesos y geométricos, ropa de cuero y estoperoles.

Al igual que el resto de las tribus, los "punk" son observados con recelo por el ciudadano común, que suele identificarlos con drogas, delincuencia y descontrol a pesar de que estos nuevos movimientos se han mantenido alejados de las páginas de nota roja.

A diferencia de lo que ocurre en otras urbes latinoamericanas y de otras regiones del mundo, en Buenos Aires las tribus urbanas distan mucho de ser masivas y, por lo menos hasta ahora, han logrado convivir pacíficamente entre ellas.

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