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El encono que se dio durante la elección interna del PRD desató una virtual cacería de rivales de Alejandro Encinas, quien mantiene la ventaja sobre Jesús Ortega en los conteos de la jornada comicial del domingo para elegir al nuevo presidente nacional del sol azteca.
En la Cámara de Diputados se intensificó el debate interno en el PRD sobre la permanencia de Ruth Zavaleta y Javier González Garza —identificados con corrientes adversas a la de Andrés Manuel López Obrador— en sus cargos en San Lázaro.
En la ceremonia para conmemorar el 70 aniversario de la expropiación petrolera que encabezó López Obrador en el Zócalo capitalino, no asistieron los llamados Chuchos, entre ellos, el senador Carlos Navarrete —agredido por perredistas el 24 de febrero en un acto convocado por el tabasqueño—, la diputada Ruth Zavaleta, Jesús Zambrano, Guadalupe Acosta Naranjo, secretario general del PRD, y el propio Jesús Ortega, sapirante a la presidencia del partido.
Esto, según Nueva Izquierda (NI), corriente que encabeza Ortega, por cuestiones de seguridad y ante el ambiente de tensión que todavía prevalece luego de las elecciones internas en el PRD.
Rafael Hernández, miembro del equipo de Ortega, dijo que enviaron una comunicación al “gobierno legítimo” para pedir que no se les tome como “falta”, sino como un “acto de prudencia” para evitar alguna confrontación.
Este ajuste de cuentas entre las corrientes internas del PRD ya empezó por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Agustín Guerrero, de Izquierda Unida, aseguró que solicitará la destitución de Víctor Hugo Círigo de la coordinación de la bancada del PRD, ya que su expresión (Nueva Izquierda) perdió en las elecciones del pasado domingo. “Él (Círigo) ya no representa a la línea política del PRD”, subrayó.
En este contexto, militantes identificados con Encinas, entre ellos, Valentina Batres, Gerardo Villanueva y Alejandro Sánchez, comenzaron a hacer más notables sus críticas a las acciones y decisiones de Zavaleta al frente de de la Cámara de Diputados.
Batres aseguró que Zavaleta sí está cuestionada, y no precisamente por la llegada de Encinas, sino “porque perdió el camino y la brújula”, y en su opinión, la decisión de una nueva dirigencia tuvo que ver con la necesidad de no desdibujar a la izquierda, ni hacer pactos con PAN y PRI.
“La preocupación no la pone la nueva dirigencia, sino los caminos que cada vez se acercan más a la derecha y que los toma Ruth Zavaleta”, declaró Batres. “Revisaremos su permanencia o seguir enfrentando riesgos”, advirtió.
Pero, el coordinador del PT en San Lázaro, Ricardo Cantú, aclaró que aún y cuando el PRD propusiera la salida de Zavaleta, su partido, no lo apoyaría.
“La presidencia de la Cámara de Diputados no la ponen las corrientes del PRD, sino todos los diputados”, señaló.
En ese sentido, José Manuel del Río Virgen, de Convergencia, comentó que el triunfo de Encinas podría ser importante para el PRD, pero no para la Cámara de Diputados. Y recordó que la permanencia de Zavaleta depende del pleno.
Sobre González Garza, dijo que ese sí es un tema que depende directamente de sus estatutos internos y del partido. Sin embargo, la nueva comisión política nacional y la fracción parlamentaria del PRD pueden reemplazar a su coordinador en San Lázaro.
Tanto PT como Convergencia —integrantes del Frente Amplio Progresista junto con el PRD— adelantaron que no apoyarán ninguna acción contra Zavaleta.
Sobre lo dicho por Agustín Guerrero, el propio Víctor Hugo Círigo dijo que está por verse si lo permite, ya que él tiene la mayoría de diputados en su grupo parlamentario. Aseguró que su relación con la nueva dirigente del PRD-DF, Alejandra Barrales, se dará conforme a lo que marcan los estatutos del partido.
La ALDF está integrada por 66 diputados locales, de los cuales, 34 son del PRD, y la corriente Nueva Izquierda, que representa Círigo, tiene la mayoría al contar con el apoyo de 18 diputados. En tanto, Izquierda Unida, tiene a 16 legisladores.
(Con información de Jorge Ramos y Ricardo Gómez)