Abraham Guerrero G.
El Universal
Lunes 17 de marzo de 2008
abraham.guerrero@eluniversal.com.mxCARSON.— Hugo sale nervioso a la cancha, México, casi muerto. Bendita generación de futbolistas que quedará marcada como otras que igual han fracasado. Muchos de ellos regresarán a la Selección, pero no en China. Y Sánchez, en suspenso…
El Tri golea a Haití (5-1), pero no va a Juegos Olímpicos. Bochornosa realidad. No todo es culpa del entrenador. Los jugadores tuvieron para anotar una docena de goles, la inseguridad los hizo ineficaces. La responsabilidad es compartida.
Saber la cantidad de goles que deben anotar se supone es una ventaja. Mentira. Lo tienen todo en contra. La inquietud del técnico se refleja en los jugadores, superiores en calidad a los haitianos. Algo falta. ¿Confianza? A Hugo no le gustan los supuestos. Probablemente por eso falla cuando debe darle seguridad al equipo.
Se pasea por el área técnica. Las manos del técnico mexicano nunca abandonan las bolsas del pantalón. Brinca como todos en la banca. Maldito poste. Enrique Esqueda agarra un rebote a disparo de Ávila y lo estrella en el travesaño (13’). Está negado. El arcoiris que iluminó el cielo del Home Depot Center se esconde, le da pena lo que ve en la cancha.
César Villaluz es todo corazón y anota el primero al minuto 15. Hay mucho tiempo y la defensa caribeña se ha abierto. México necesita anotar otros cinco goles para pasar directamente a semifinales, cuatro para igualar a Canadá y definir por sorteo.
El balón sale cerca de la banca. Hugo intenta mandarlo rápido al campo, Sergio Egea le gana. Se levanta, las manos en los bolsillos. Tiro de esquina para Haití, aprieta los puños, falta sobre Ochoa. Le grita a Barrera, el chico no ha dado nada de futbol durante el preolímpico, una pena. Por fin toma asiento, platica con su auxiliar. Arriba, abajo, los nervios se lo comen como pirañas.
Falta sobre Andrade, expulsión de Judelin Aveska. Santiago Fernández y Luis Ángel Landín interrumpen el calentamiento. El disparo del propio Édgar va desviado. Va Santiago a la cancha, minuto 34. México juega con un hombre más desde hace tiempo y no capitaliza. El cambio es arriesgado, como para romper al equipo. Sale Alan Zamora, el contención. Es un México más ofensivo, pero igual falla. Una, dos, tres oportunidades claras que Sánchez anotará en su registro, no en el marcador.
El técnico mexicano tuvo 15 minutos para acomodar al equipo antes del complemento. La mejor idea que se le vino a la mente fue meter a Landín por Barrera. México juega a la desesperada con tres puntas. Hugo se hizo un lío. El gol de Andrade (60’) le salva por momentos. Cuatro más…
Bueno, cinco. Haití descuenta en un descuido de la zaga tricolor. Leonel Saint-Preux. Los caribeños tienen 10 hombres en la cancha y festejan como locos. Fernández marca el tercero para el Tricolor al 69’, luego erraría cuatro disparos. Villaluz le entrega el penalti al portero haitiano. Los desaciertos rayan en lo ridículo. Esqueda marca el cuarto al 82’, Landín el quinto a minutos del final. Haití juega con nueve. Necesitan uno para clasificar directamente y deja ir cuatro más que cantadas.
México murió víctima del mal que lo aquejó durante el proceso previo al torneo. Un gol, un maldito gol.