11:12 “Libertad, libertad, sin ira... Libertad”, rezaba el estrillo de la canción del grupo Jarcha, que ha quedado para la historia y la memoria colectiva como definitoria de la campaña electoral de aquel año de 1977 en que los españoles legitimaban con su voto el desmantelamiento democrático del régimen franquista.
Fue un estribillo de éxito para unas elecciones históricas, que hoy se nos representan casi en blanco y negro, con unas campañas electorales a años luz de las actuales, en las que algunos periódicos informaban de cómo se debía manipular la papeleta y utilizar las cabinas para que el voto fuera secreto.
Lo frecuente era ver empapelados de carteles y pegatinas las calles de las ciudades, mientras se reforzaban los equipos de limpieza por las toneladas de octavillas que lanzaban los partidos con los primeros lemas electorales, que en su mayoría hacían referencia al libertad y a la democracia.
La Unión de Centro Democrático (UCD) de Suárez se dirigió a los ciudadanos con el lema "Vote Centro. La Unión hace la democracia", mientras que el del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) fue "Votar socialismo es votar libertad", el de Alianza Popular (AP) "Porque necesitamos justicia. Queremos honradez" y el del PCE, "Votar comunista es votar democracia".
Los coches con megafonía lanzaban los lemas y convocaban a los mítines, a los que la mayoría de españoles asistían por primera vez, aunque no a los de Adolfo Suárez, que ganó las elecciones sin protagonizar a lo largo de la campaña ni una sola de estas concentraciones multitudinarias tan inevitables hoy en día para los candidatos.
Así, Adolfo Suárez se impuso en la primera cita electoral a los otros cabezas de lista debutantes: Felipe González (Partido Socialista Obrero Español); Manuel Fraga (Alianza Popular), Enrique Tierno Galván (Partido Socialista Popular) y Santiago Carrillo (Partido Comunista de España).
La UCD ganó las primeras elecciones democráticas con 6.309.517 votos, que se tradujeron en 165 escaños en el Congreso. El PSOE fue la segunda fuerza política, con más de cinco millones trescientos mil votos y 118 diputados, seguido de Alianza Popular (1.471.527 votos y 16 escaños) y del Partido Comunista de España (PCE), que logró 1.150.774 votos y 12 escaños.
La participación en estas elecciones marcó un récord aún no superado: el 78,83 por ciento. Incluso en 2004, en unos comicios marcados por los atentados del 11-M, solo votó el 75,66 por ciento del censo electoral.
Tras primeras elecciones, se producen dos hechos fundamentales en los que se apoya la alabada transición política española: primero, en octubre de 1977 el Gobierno y la oposición firman una serie de acuerdos económicos y sociales y otro político que pasan a la historia como los “Pactos de la Moncloa”.
Después, el 6 de diciembre de 1978, el pueblo español aprueba en referéndum la nueva Constitución española.
Pocos meses después, el 1 de marzo de 1979, se celebran las primeras elecciones generales constitucionales, en las que UCD vuelve a ganar, prácticamente con el mismo número de votos y 168 escaños, mientras que el PSOE creció medio millón de votos y logró 126 diputados.
En esas elecciones, el PCE se situó como tercera fuerza política con su mejor resultado de la historia democrática, al alcanzar casi dos millones de votos y 23 escaños en el Congreso.
La derecha concurrió a los comicios de 1979 con las siglas de Coalición Democrática y obtuvo 1.070.637 votos y 9 diputados.
Para entonces se había producido ya el proceso de “americanización” de las campañas, con la incorporación a la nómina de los partidos de expertos en comunicación audiovisual y marketing, que distanciaron a los líderes del contacto directo con las bases para ganar adeptos con mensajes efectistas entre los simpatizantes e indecisos.