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Obama y Clinton empatan a ataques y nervios en apasionante debate

No hubo un ganador claro, y eso beneficia a Obama: es el senador por Illinois el que está por delante en la carrera por ser el candidato del partido en las elecciones de noviembre
Obama y Clinton empatan a ataques y nervios en apasionante debateObama y Clinton empatan a ataques y nervios en apasionante debate
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Gonzalo Espáriz/ DPA
El Universal
Cleveland/Washington
Martes 26 de febrero de 2008

23:06 El esperado debate entre Hillary Clinton y Barack Obama en Ohio resultó en una apasionante batalla dialéctica entre ambos aspirantes demócratas a la presidencia de Estados Unidos con todos los ingredientes: ataques, defensas, contraataques, errores, interrupciones, miradas, nervios, abucheos y, sólo al final, tímidas alabanzas.

No hubo un ganador claro, y eso beneficia a Obama: es el senador por Illinois el que está por delante en la carrera por ser el candidato del partido en las elecciones de noviembre y el que puede casi sentenciar la lucha con Clinton el martes, cuando se celebre una decisiva jornada de primarias en Rhode Island, Vermont y, sobre todo, en Texas y Ohio.

Sobre la mesa no faltó ninguno de los asuntos que preocupan a los votantes y que provocaron roces entre ambos desde el principio de la campaña y especialmente en las últimas semanas: la guerra de Irak, el seguro médico universal, la política exterior, los tratados de libre comercio.

En ninguno de los casos los candidatos desplegaron nuevas ideas excepto en lo referente al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) , donde ambos mostraron una postura común y radical: si cualquiera de los dos es presidente, Estados Unidos romperá el acuerdo con Canadá y México a menos que se renegocien los estándares laborales y medioambientales.

Ambos sabían perfectamente dónde estaban: en Cleveland, la mayor ciudad de Ohio, un estado eminentemente industrial que sufrió una gran pérdida de empleos en los últimos años, lo que muchos votantes atribuyen a NAFTA.

En el resto de la hora y media que duró el debate, Obama y Clinton no desaprovecharon ninguna ocasión para marcar diferencias y atacar a su rival. Y mientras uno hablaba, los ojos del otro echaron en ocasiones fuego.

Sobre Irak, Obama volvió a recordar que Clinton votó en el Senado a favor del permiso al presidente George W. Bush para atacar Irak. “Yo fui muy claro sobre por qué no (debíamos ir a Irak)”, afirmó el senador de 46 años. Clinton incluso reconoció que si pudiera votar de nuevo, lo haría de diferente manera que en 2002.

En el caso del seguro médico, Clinton insistió con vehemencia en que el plan de Obama dejaría sin cubrir a 15 millones de personas. “Creo que es imperativo que como demócratas estemos a favor de la sanidad universal. Yo lo reclamo. El (ex) senador (John) Edwards también. Otros también. El senador Obama no”.

En política exterior, ambos se golpearon sin piedad. “(Obama) prácticamente amenazó con bombardear Paquistán, lo cual creo que no fue una posición demasiado sabia”, dijo la ex primera dama. “Ella equipara experiencia con longevidad en Washington”, contraatacó Obama.

En más de un momento los dos candidatos pasaron por apuros, especialmente ante las afiladas preguntas del periodista Tim Russert, uno de los moderadores del programa, que con su insistencia extrajo de ambos candidatos respuestas casi concretas.

Clinton se vio arrinconada cuando Russert le preguntó por qué no hace pública su declaración de bienes, y al final aceptó que quizá la dé a conocer antes del final de las primarias.

Por su parte, Obama sudó tratando de explicar por qué no rechaza el respaldo que le brindó Louis Farrakhan, el polémico líder de la Nación del Islam, una controvertida organización negra acusada de antisemitismo. El senador, que aspira a ser el primer afroamericano presidente de Estados Unidos, intentó escapar la pregunta, pero al final aseguró “denunciar y rechazar” a Farrakhan.

En otras ocasiones, fueron los candidatos solos los que se buscaron sus propios errores. El más significativo fue de Clinton, a la que se le escapó un despectivo "¡lo que sea!" cuando se vio incapaz de pronunciar el nombre de Dmitry Medvedev, el “delfín” de Vladimir Putin y su previsible sucesor como presidente de Rusia.

Los nervios y la tensión se dejaron también notar, especialmente con las varias quejas de ambos candidatos hacia los moderadores. “Me siento un poco apartado aquí”, afirmó Obama reclamando la palabra. “Sólo siento que es un poco curioso que me sigue tocando a mí siempre la primera pregunta”, aseguró Clinton en otra ocasión.

Al contrario que en la mayoría de los anteriores debates, el público presente hoy en la Universidad de Cleveland se dejó oír poco. Pero cuando lo hizo fue siempre para reaccionar ante Clinton: aplausos sobre su declaración de patriotismo, por ejemplo, y abucheos cuando denunció lo que a su juicio es un tratamiento favorable a Obama en los grandes medios estadounidenses.

Sólo al final, aunque lejos de la intensidad de anteriores debates y sin abrazo de despedida, ambos candidatos se quitaron los guantes de boxear y reconocieron méritos de su rival, aunque con inevitables apostillas.

“La senadora Clinton hizo una campaña magnífica. Es una funcionaria excepcional y creo que estaría a la altura como nominada”, afirmó Obama. “(Pero) yo puedo unir a este país de una manera única”.

“Ambos tenemos fuertes sentimientos sobre nuestro país. Ambos aportamos un gran compromiso y energía a esta carrera”, aseguró Clinton. “(Pero) yo todavía planeo hacer todo lo que pueda para ganar”.


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