15:36 A 90 años del natalicio del escritor mexicano a Juan José Arreola (1918-2001) -efeméride que se cumplirá en septiembre próximo- la escritora Beatriz Espejo, quien fuera su discípula, pugnó por revalorar la obra de su maestro, a través de la lectura.
Durante la charla "Como nació un prodigio literario. 90 años del nacimiento de Juan José Arreola", que ofreció en el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), que se realiza del 21 de febrero al 2 de marzo, Espejo lamentó que cada vez que muere un escritor su obra quede en el olvido.
Para la académica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, lo más importante para revalorar a Arreola es leerlo, "nadie, ningún escritor aspira a ser leído (tras fallecer), en vida aspira a consagrarse, después su obra es tirada al mar y es ahí cuando algún joven tiene que rescatarla", consideró.
En el auditorio Sotero Prieto del Palacio de Minería, Espejo recordó la vida y obra de Arreola y lo definió como un hombre romántico, de buen sentido del humor, pero sobre todo como una figura clave de las letras mexicanas.
"Es uno de los escritores más reconocidos en el ámbito internacional; no sólo por su peculiar sentido del humor y su habilidad para borrar las fronteras entre la realidad y la fantasía, sino también por la precisión de sus metáforas", acotó.
Heredero de la estética vanguardista, Arreola supo darle un vigor sorprendente al género del micro-relato en textos en los que creó conversaciones literarias, juegos de escrituras y magias irrepetibles.
"Como ilusionista nos instaló en lo fantástico con la elegancia de un viejo rey ajedrecista", aseveró Espejo de su maestro.
Aseveró que fue Arreola quien renovó el cuanto mexicano, además de que en sus obras hablan de los problemas antológicos, importantes para literatura mexicana, "pero que nacieron con el primer hombre".
El autodidacta, actor y narrador oriundo de Zapotlán, Jalisco, fue miembro del grupo teatral Poesía en voz alta; además de dirigir importantes publicaciones como "Los presentes", "Cuadernos y Libros del unicornio", la revista "Mester" y las ediciones del mismo nombre, durante la década de 1960.
Asimismo, publicó obras como "Varia invención" (1949), "Confabulario" (1952), la obra teatral "La hora de todos" (1954), "Bestiario" (1958), "La feria" (1963) y "La palabra educación" (1973), que recopila sus intervenciones orales.
"Fue un autor de prosa cincelada, breve, humorística, erudita, de añeja tradición y oficio artesanal", sostuvo la especialista en su obra.
De acuerdo con Espejo, cuya obra se inscribe en la mejor tradición cuentística de miradas femeninas que exploran la nostalgia por la vida, Arreola fue un hombre claustrofóbico a las multitudes.
"Fue mi maestro más querido, una de las personas a quien le debo incursionar en la literatura, fue él quien me marcó para dar los pasos que debía seguir más adelante", dijo la escritora veracruzana al tiempo que mencionó que Arreola, a pesar de que murió lleno de lujos fue un hombre pobre.
"Era un hombre de familia, nunca logró hacer dinero y no lo hizo porque mantenía a mucha gente, entre hermanos, sobrinos, hijos, etcétera; era una especie de patriarca familiar aún cuando no era el mayor de sus hermanos", reveló.
Hay quienes recordarán a Juan José Arreola como quien rompió con las estructuras tradicionales de la literatura mexicana; otros como un escritor del "boom latinoamericano", pero todos lo recordarán como un gran escritor, tal vez el mejor de ficción breve en México, concluyó.
cvtp