13:19 Los candidatos a la dirigencia nacional del PRD sostuvieron hoy su primer debate formal, en el que dejaron al descubierto las profundas incongruencias que prevalecen en ese partido y la corrupción que se ha apoderado de sus estructuras.
En primer lugar, los seis aspirantes aceptaron que los gobiernos perredistas, con excepción del Distrito Federal, no se diferencian en nada a los gobiernos del PAN y PRI, y utilizan con fines clientelares y políticos los recursos para desarrollo social.
Alfonso Ramírez Cuéllar denunció públicamente que las candidaturas y cargos de elección popular son vendidos y que algunos grupos y corrientes les quitan entre el 10 y el 15 % “de sus miserables salarios” a quienes ocupan determinados cargos.
El candidato dijo que, incluso, algunos líderes estatales reciben dinero del PRI y del PAN, convirtiéndose en los principales adoradores de lo s gobernadores en turno.
Los principales ausentes en este primer debate no fueron sólo Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas, sino la ciudadanía en general, ya que no se permitió el acceso a la gente que, por curiosidad, intento ingresar a escuchar la discusión.
En el recinto del museo de la ciudad de México estuvieron presentes menos de 200 invitados especiales, que en su gran mayoría forman parte de los equipos de campaña de los seis aspirantes.
Por tanto, el gran ausente fue la sociedad civil.
Una sorpresa fue también la participación de Miguel León López, quien criticó a su partido y dijo que no puede considerarse como un partido de los pobres cuando ahora se ve a sus dirigentes subidos en camionetas de lujo y con ropa de moda.
El PRD, dijo, se ha convertido en un partido burocrático y burgués.
Como se esperaba, todos los aspirantes se pronunciaron en contra de la privatización de Pemex, pero coincidieron en términos generales que la paraestatal requiere de reformas urgentes para deshacerse del sindicato corrupto que lo controla, de la carga fiscal que lo ha desangrado y de la intentona del gobierno de derecho para abrir espacios a grupos de facto del poder económico.
Alejandro Encinas declaró que para renovar al PRD primero hay que tener partido, porque este hoy no existe. El PRD es, según dijo, una “federación de corrientes”.
Encinas también se pronunció en contra de la venta de plazas y de candidaturas en el PRD, porque estos constituyen actos de corrupción que se deben de cerrar.
Sin embargo, Jesús Ortega refutó lo dicho por Encinas, y aseveró que sí existe partido, y en todo caso hay que corregir algunas cosas.
“Pero no ayuda en nada desconocer nuestros meritos y nuestra fuerza”, apuntó.
También pidió superar las acusaciones sin sustento. Que den nombres de quienes venden candidaturas y puestos de elección popular para que los órganos jurisdiccionales del Estado procedan.
Sin embargo, Camilo Valenzuela advirtió que la transformación del PRD no puede venir de fuera, si no desde el funcionamiento de sus órganos colectivos internos.
Ramírez Cuéllar manifestó que si encinas quiere hacer ese tipo de acusaciones, debería renunciar entonces al apoyo de todas las planillas que el representa.
También dijo que no es necesario acudir ante el ministerio, pues todo dentro del PRD sabe que se trata de un sistema de financiamiento inmoral.
Por otra parte, Encinas también acuso que dentro del PRD se conculcan los derechos de la militancia y las decisiones se toman de manera conjunta.
Ramírez Cuéllar fue quien señaló que hay un profundo vicio de manipulación de los programas sociales en los gobiernos estatales y municipales del PRD.
Dichos programas, refirió, son utilizados para formar clientelas y, supuestamente, para generar movilización.
Al tocar el tema del programa del ideario político del PRD, todos los candidatos admitieron que este no se cumple, y Encinas declaró que algunos gobiernos “nadan de muertito”, mientras que algunos legisladores sólo simulan serlo y aprueban, por ejemplo, las cuentas publicas de gobernadores como Arturo Montiel.
Ortega pidió la creación de un órgano interno del PRD que obligue a los gobernantes surgidos de ese partido a aplicar los estatutos y el programa.
Finalmente, Encinas aseguro que, de llegar a la dirigencia nacional perredista, no apoyará a ningún grupo o corriente en especial.
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