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Desconcierto de Clinton ante la euforia triunfal de Obama

Clinton se ve acosada ahora por el terror de no poder volver a salir de la senda perdedora.
Desconcierto de Clinton ante la euforia triunfal de ObamaDesconcierto de Clinton ante la euforia triunfal de Obama
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Laszlo Trankovits/ DPA
El Universal
Washington
Lunes 18 de febrero de 2008

18:02 Nuevo asalto en la dramática pugna por la candidatura presidencial demócrata en Estados Unidos: en las primarias de Wisconsin y Hawaii están en juego apenas 94 delegados y 27 “superdelegados” (que no tienen su voto comprometido con un candidato), pero el ajustadísimo margen que separa a los dos principales contendientes hace de cada nueva votación un espectáculo decisivo.

La situación se complica para la senadora Hillary Clinton. La arrolladora racha triunfal de su carismático rival, Barack Obama, parece sacada de un guión de Hollywood: el senador negro de Illinois encarna el papel del nuevo héroe estadounid a conquistar el país... y la Casa Blanca.

También en abarrotados locales de Wisconsin encandiló Obama al auditorio con su mensaje de “cambio” y “esperanza”. Los medios se rindieron hace tiempo a la fascinación que produce su brillante retórica. 2Obama es, sencillamente, la mejor historia”, opinó en un debate en la CNN el publicista y profesor de periodismo Steven Roberts.

No es de extrañar que, en esa situación, el equipo electoral de Clinton se queje de una presencia monopólica de Obama en los medios locales.

La senadora por Nueva York debe impedir que esa atractiva historia del rival tenga final feliz, y para ello insta a los estadounidenses a desconfiar de “promesas y palabras”, porque “no hay soluciones simples para los complejos problemas” del país.

La ex primera dama, sin embargo, no logra salir de una actitud defensiva. Al asegurar que está “en el negocio de las soluciones, no en el negocio de los discursos” presenta sólo una variante de su principal crítica a Obama, que lo muestra como un hombre de palabras vacuas y sin ninguna experiencia. Para el cargo presidencial hace falta un “luchador, gestor y campeón (...) Algunos dicen que soy dura, sí, pero también la dureza es lo que se necesita para este trabajo”.

Pero la propia Clinton sabe bien que su pragmatismo es menos cegador que la visión de Obama de un “nuevo Estados Unidos”. Y sus discursos suelen carecer de encanto: mira con demasiada frecuencia el manuscrito y se esfuerza por que su voz suene fuerte y resuelta, pero termina cayendo en un tono opaco y frágil.

Clinton conoce bien la trascendencia de las elecciones de mañana martes. Su estrategia original de concentrarse sólo en estados muy poblados fracasó estrepitosamente. El aura de los triunfadores también se ilumina con la luz de las pequeñas victorias. Como las que pueden ofrecer Wisconsin y Hawaii, estado natal de Obama. Otras dos derrotas de Clinton constituirían nuevas señales negativas para la crucial votación del 4 de marzo en Texas, Ohio y Rhode Island, donde se decantarán 355 delegados y 66 “superdelegados”.

Obama reaccionó con descuido y algo de soberbia a las críticas de Clinton. El candidato se mostró comprensivo con el nerviosismo de su contendiente y también con el hecho de que la campaña se vaya volviendo “cada vez más tonta” con el tiempo.

También se burló del esfuerzo por crear una dicotomía entre discursos y soluciones remitiendo a históricas intervenciones como las de Martin Luther King (‘Yo tuve un sueño’) o de John F. Kennedy (‘No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país’) que inspiraron y unieron al pueblo estadounidense. Sin duda alguna, Obama se ve heredero de esa tradición de grandes políticos y oradores estadounidenses.

Clinton se ve acosada ahora por el terror de no poder volver a salir de la senda perdedora. Ante un presupuesto en crisis y la caída en las encuestas decidió destituir a sus jefes de campaña, Patti Doyle y Mike Henry.

A la vez aumentan las dudas con respecto a la conveniencia de que su marido y ex presidente, Bill Clinton, se prodigue en actos electorales. “Sigue siendo muy popular, pero también simboliza el antiguo Washington”, comentó el analista de la CBS Chip Reid. Sus intervenciones y ataques contra Obama sólo sirvieron para beneficiarlo.

Ante el desconcierto, Clinton sopesa nuevas opciones. Una posibilidad es revisar la resolución por la que el partido decidió no contar los votos de Florida y Michigan. La medida iba destinada a sancionar las delegaciones locales de esos estados por haber adelantado de forma unilateral sus primarias. La candidata confía en que, de contar esos votos, obtendría un inesperado número adicional de delegados.

Pero la maniobra también acarrearía riesgos. En primer lugar, Obama podría acusarla de llevar a cabo operativos turbios. Pero además podría proponer que vuelva a votarse en esos estados en condiciones regulares. La situación volvería a quedar abierta, y los vientos de victoria favorecen en este momento a la nave de Obama.


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