12:04 Barack Obama y Hillary Clinton protagonizan una batalla cada vez más acalorada por los súper delegados necesarios para asegurar la nominación presidencial, ante la posibilidad matemática de que ninguno pueda declararse ganador sólo con los delegados comprometidos.
Para garantizar la nominación presidencial, el candidato demócrata necesita totalizar dos mil 025 delegados, tanto de los comprometidos –que emanan del proceso de elecciones primarias- como los súper delegados –miembros prominentes del partido que puede votar a su gusto.
Obama, con su cadena de ocho victorias consecutivas en las más recientes elecciones primarias, aventaja a Hillary Clinton en ambos rubros, aún cuando los conteos difieren debido a la dificultad de tomar un pulso exacto entre los súper delegados de todo el país.
De acuerdo con CNN, Obama lleva mil 262 delegados contra mil 123 para Clinton.
Por su parte, la agencia Associated Press contabiliza mil 275 para Obama contra mil 220 para Hillary, y el diario The New York Times, que sólo anota a los delegados comprometidos, registra 934 para Obama y 892 para Clinton.
Los demócratas disponen de un total de cuatro mil 409 delegados. Pero en este ciclo electoral no serán contados ni los 313 delegados de Florida ni los 156 de Michigan, en castigo por haber adelantado sus primarias sin autorización del Partido.
En esos estados ganó Hillary Clinton, quien desea que el Partido Demócrata anule el castigo y permita la contabildad de los delegados de los dos estados.
Pero Obama se opone, toda vez que hubo un acuerdo con Clinton de no hacer campaña allí, además de que su nombre no apareció en las boletas.
Del total de delegados demócratas, los súper delegados son 796. Entre los súper delegados más conocidos figura el ex presidente William Clinton, esposo de Hillary, y el ex líder de la mayoría Demócrata en el Senado, Tom Daschle.
Pero esta semana la campaña de Hillary Clinton recibió un revés mayor cuando el líder afroamericano John Lewis, un icono del movimiento de los derechos civiles y hasta ahora uno de los mayores simpatizantes de la ex primera dama, decidió cambiar su apoyo a favor de Obama.
La acción de Lewis fue considerada por expertos "potencialmente significativa", en la medida en que puede marcar el inicio de una ola de deserciones entre los simpatizantes de Clinton.
Antes había ocurrido una decisión similar del legislador demócrata David Scott, del estado de Georgia.
Lewis, visto como un legislador con amplia influencia entre otros miembros del Congreso, dijo al diario The New York Times que votará por Obama porque no puede ir contra los deseos de los votantes de su distrito, ganado por ese precandidato.
Esta deserción abrió un nuevo frente de debate en la campaña presidencial, ante la posibilidad de que los súper delegados de distritos donde ganó Obama decidan dar la espalda a Hillary, bajo el argumento de que no pueden ignorar la voluntad de la mayoría de sus electores.
Pero la campaña de Clinton lanzó un cabildeo encabezado por el ex funcionario de la Casa Blanca Harold Ickes, para que los súper delegados voten por la ex primera dama.
Obama lanzó una campaña similar, liderada por el ex líder demócrata del Senado, Tom Daschle.
Ickes, un viejo amigo de los Clinton, tiene una empresa que ha recibido contratos por 125 mil dólares de la campaña, según The Washington Post.
Ickes, cuya empresa se dedica a la producción de listas de correo, también ha recibido contratos de la campaña de Obama y asegura que su voto no está vendido. Otro súper delegado, Mark Weiner, recibió un contrato de 800 mil dólares de la campaña de Clinton para elaborar calcomanías.
La pelea por los súper delegados ocurre cuando restan pocas elecciones primarias significativas y cuando las baterías de Obama y Clinton se enfilan a los comicios de Texas y Ohio el 4 de marzo.
A menos que uno de los dos arrase al otro en la proporción del triunfo, es probable que la carrera por la nominación presidencial siga sin arrojar un ganador después de esas elecciones primarias.
Bajo ese escenario de una batalla cerrada por los delegados comprometidos, los súper delegados podrían ser los electores finales del candidato presidencial demócrata durante la Convención Nacional a celebrarse del 25 al 28 de agosto en Denver.
Pero el papel de los súper delegados puede ser polémico ante la posibilidad de que, como electores finales, voten por un candidato que no haya sido el vencedor en la batalla por delegados comprometidos durante las primarias.
Si Obama tuviera más votos de delegados comprometidos, pero insuficientes para obtener la mayoría de dos mil 025 delegados, en teoría es posible que el voto de los súper delegados favoreciera a Clinton.
En contra de los demócratas opera además el hecho de que la nominación presidencial de los republicanos está prácticamente decidida a favor de John McCain, a pesar del triunfo de Mike Huckabee en Kansas.
McCain tiene ya 843 de los mil 191 delegados necesarios.
La virtual coronación temprana de McCain lo coloca así en ventaja frente a los demócratas, toda vez que podrá centrar su campaña en enfatizar las vulnerabilidades de sus contrincantes, mientras éstos luchan entre sí.
dro/grg