DEKALB, Illinois (Agencias).— Catalina García cumplió 20 años el 15 de enero, quería ser maestra porque amaba trabajar con niños, pero el jueves pasado murió víctima de un ex alumno que abrió fuego en su escuela, la Universidad del Norte de Illinois.“Siempre andaba con una sonrisa, con una actitud y una perspectiva positivas de la vida que eran contagiosas”, recordó Michael Parrie, quien fue profesor de química de Catalina.
Steven P. Kazmierczak llegó de improviso el jueves a un aula cuando estaba por terminar una clase y abrió fuego, dejando sin vida a seis estudiantes. Luego se suicidó.
Los padres de Catalina, originarios de Zapopan y residentes en Cicero, cerca de Chicago, están abatidos por haber perdido a la menor de sus hijas, considerada “el orgullo de la familia”.
“La adorábamos porque quería ser alguien en la vida... Esa no es forma de morir. Es muy cruel”, lamentó Jacinto, padre de la joven.