J. Jaime Hernández
El Universal
Sábado 09 de febrero de 2008
WASHINGTON.— En un intento por apuntalar la candidatura de John McCain entre las bases conservadoras, el presidente George W. Bush, apeló ayer a la base más radical del Partido Republicano para evitar fisuras y cerrarle el paso a los demócratas en la contienda por reconquistar la Casa Blanca.“Luchemos y mantengamos la Casa Blanca en el 2008”, dijo Bush ante el mismo auditorio de vena conservadora que ayer recibía entre aplausos y abucheos a John McCain, el virtual candidato del Partido Republicano a la presidencia, durante la Conferencia de Acción Conservadora en esta ciudad.
El llamado de Bush —que evitó mencionar por su nombre a McCain—, ha sido interpretado como un intento por frenar el embate de las bases cristianas y conservadoras contra el aspirante, empeñado en renegar de su pasado como político moderado y en construirse un aura de conservador para recuperar el apoyo perdido entre un sector que podría ser crucial en las elecciones presidenciales de noviembre.
En esta empresa, McCain ha contado con el apoyo de presidente que pidió evitar la dispersión de votos. “Estas son unas elecciones importantes. La prosperidad y la paz penden de un hilo. Pronto contaremos con un candidato que enarbolará la bandera conservadora en estas elecciones y más allá de ellas”, dijo Bush en velada alusión a John McCain y ante uno de los últimos bastiones en los que goza de cierto grado de popularidad.
Pero el llamado de Bush a favor de la unidad de su propio partido, y en busca del respaldo conservador que necesitará McCain, ha llegado en mal momento.
Con unos índices de popularidad bajo mínimos (30% según los últimos sondeos) y con la sensación de haber sido traicionados por la administración Bush, el sector más reacio y beligerante de los cristianos conservadores, hacían oídos sordos a la recomendación presidencial.
Entre ellos, James Dobson, uno de los líderes cristianos evangélicos más influyentes de EU que ha decidido dar la espalda a McCain para apostar por la nominación republicana del ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, un ex pastor evangélico y el favorito de la derecha religiosa del país.
McCain, en tanto, advirtió que “sin un partido unido, no llegaremos muy lejos” y confirmó su decisión de sentarse a conversar lo más pronto posible con Mitt Romney, el ex gobernador de Massachusetts que el pasado miércoles decidió hacerse a un lado para dejar libre el camino a McCain.
El objetivo de este encuentro, según confirmaron fuentes de campaña de John McCain, será el de estrechar alianzas con un electorado que consideraba a Romney como el campeón de la causa conservadora.
“A pesar de este intento de aproximación, todo parece indicar que John McCain podría convertirse en el primer candidato del Partido Republicano sin contar con el respaldo del sector evangélico y conservador”, consideró el analista político, Jack McCafferthy. La revuelta de evangélicos y conservadores ha sido aprovechada por el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, quien ayer mismo volvía a insistir que se mantendrá en la carrera por la sucesión, mientras John McCain le sigue teniendo en la mira como posible aliado en la recta final.