16:56 Cabría esperar que los senadores republicanos vieran con buenos ojos el hecho de que un colega se convierta en el candidato del partido a la presidencia.
Sin embargo, en el ambiente selecto e íntimo del Senado, el surgimiento de John McCain el miércoles como el líder indiscutible por la nominación republicana a la presidencia provocó bastantes murmuraciones, miradas cabizbajas y tensión ante los comentarios diplomáticos de socios que han sido blanco de su sarcasmo o se han enfrentado con él en torno a diversas políticas.
``Mucha gente aquí va a tener que recalibrar su actitud hacia John McCain``, dijo el senador Robert Bennett, uno de varios senadores republicanos que han tenido choques con el precandidato.
``John necesita acercarse`` a los conservadores que sienten que se ha burlado de ellos o los ha ignorado en asuntos cruciales, dijo Bennett, que respaldó al ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney. ``Si lo hace, creo que puede unir al partido. Si se regodea y presume su triunfo ante sus oponentes, entonces podría crear algunos problemas. Pero no creo que John sea tan tonto``.
Cuando se le preguntó si los senadores han visto ambas facetas del nativo de Arizona, Bennett sonrió y se metió al Senado, fuera del alcance de los reporteros.
Los senadores de ambos partidos se preparaban el miércoles para saludar a los líderes en la contienda por la presidencia, en momentos en que McCain y los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama dejaban la campaña por un rato con el fin de acudir a una votación sobre una propuesta para un paquete de estímulos económicos por 205.000 millones de dólares.
Obama llegó primero a la cámara alta para una votación a media tarde en torno a una enmienda. Inmediatamente se vio circundado por ocho colegas demócratas _de los cuales no todos lo habían respaldado_ que le dieron palmadas en la espalda y escucharon más detalles sobre la votación de la noche del Súper Martes. Obama centró su atención especialmente en los senadores Barbara Boxer y Chuck Schumer, los cuales no lo han respaldado.
Muchos senadores demócratas están indecisos entre Clinton y Obama, dos colegas a los que en general admiran. Por otro lado, los republicanos están divididos entre los que apoyan el estilo independiente y entusiasta de McCain, y los que sienten que ha hecho grandes esfuerzos para rechazar a los líderes evangélicos, los recortes fiscales profundos, el incremento en la exploración de petróleo y gas, y otras piedras angulares de la ortodoxia conservadora.
sgf