20:51 Sin ser el Mick Jagger de hace dos años, ni causar el revuelo que causó Jannet Jackson, en Houston con sus senos al aire, Tom Petty animó el espectáculo de medio tiempo de la cuadragésima edición del Super Bowl, en Glendale, Arizona.
Aunque Petty se ha convertido en uno de los músicos clásicos de Estados Unidos, quizá la presentación de medio tiempo necesitaba a alguien incluso como el Prince, del año pasado, porque a esas alturas el partido no había causado la emoción que se esperaba.
Los Patriotas, el equipo que llegó perfecto con marca de 18-0 al Super Bowl, iba ganando 7-3 a los Gigantes de Nueva York.
La presentación de Petty inició con los ya clásicos fuegos artificiales, que en esta ocasión enmarcaron un corazón de neón, para dar pie a que la banda de rock iniciara con una de sus canciones clásicas: "American Girl" .
Entonces los asistentes al estadio de la Universidad de Phoenix, empezaron a prestar atención Petty, que siguió con otro de sus grandes clásicos: "I Won't Back Down".
Pero fue hasta la tercera canción, "Free Falling" , enmarcada en otra ronda de fuegos artificiales, cuando los seguidores de los Patriotas y los Gigantes, se entregaron a Petty.
Y lo mostraron prendiendo sus encendedores, pero cuando la asistencias se había conectado con Petty, por cuestiones técnicas y de tiempo, sólo 13 minutos en total, el rockero tuvo oportunidad de cantar una última canción: "Runnin' Down A Dream".
Petty bajó del escenario para prepara su próxima gira por Estados Unidos y Canadá, mientras que los Patriotas reingresaron al campo de juego para tratar de conseguir lo que hasta la primera mitad del partido, les estaba resultado difícil, ganar el Super Bowl con marca perfecta.
rcr