J. Jaime Hernández
El Universal
Washington, DC
Martes 29 de enero de 2008
00:31 Convertido en un campo de batalla reservado aparentemente a los republicanos, el estado de Florida se convertía en escenario de agrios ataques y descalificaciones entre el senador por Arizona, John McCain, y el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, los delanteros en la lucha por hacerse con el voto popular y una bolsa de 57 delegados.
En la víspera de una contienda que será crucial para consolidar o sepultar las aspiraciones de los cinco candidatos republicanos en contienda, John McCain se mantenía a la cabeza de los sondeos con un 33%, frente al 30% de Mitt Romney, el 14% de Rudolph Giuliani y el 11% de Mike Huckabee.
Descolgado del pelotón, el congresista Ron Paul se mantenía inasequible al desaliento con sólo un 2% en las encuestas.
Convertido en un duelo a dos entre John Mccain y Mitt Romney, el ex alcalde de Nueva York se convertía poco a poco en un convidado de piedra en Florida, después de permanecer durante varios meses a la cabeza de las encuestas.
Precisamente, en un intento por despeñar al contrincante, John McCain acusó a Mitt Romney de ser “políticamente ambiguo” y de comulgar con “tendencias liberales” en materia económica, mientras Romney increpaba a McCain por encabezar la causa de los inmigrantes indocumentados.
Para la mayoría de los analistas, a pesar de su virulencia, este intercambio de ataques no afectarán de forma significativa en las primarias de este martes en Florida.
En el bando demócrata, la ausencia de delegados en disputa y la decisión de Barack Obama y John Edwards de retirarse de Florida ha dejado el campo libre a una Hillary Clinton que se trasladaba a ese estado con la esperanza, no sólo de hacerse con el voto popular, sino de conseguir la ulterior reinstalación de los 185 delegados de Florida que fueron eliminados de la contienda por decisión del Partido Demócrata.
Como parte de una nueva estrategia de Hillary Clinton, sus asesores de campaña le han aconsejado acudir a Florida para reforzar su exigencia a favor de reinstalar a los delegados de Michigan y Florida, dos Estados sancionados por el Partido Demócrata por haber adelantado el calendario de sus primarias antes del 5 de febrero.
La suma de delegados de estos dos Estados –aproximadamente 350--, allanarían el camino a la nominación de Hillary, en caso de que éstos fueran reinstalados.
La decisión de Clinton de acudir a Florida, ha sido vinculada por los estrategas de campaña de Obama a la urgente necesidad de recuperar el terreno perdido tras el respaldo del clan Kennedy a Obama y de blindarse con el mayor número de delegados en la Convención Nacional del próximo mes de agosto en Denver, Colorado.
fml