14:57 Jóvenes universitarios de Tijuana perciben al narcotráfico y las bandas del crimen organizado con indiferencia, lo que ha provocado que esta actividad permee fácilmente en la ciudad fronteriza, sostuvo la investigadora del Centro de Estudios Culturales de Museo de la Universidad Autónoma de Baja California, Paola Ovalle.
La investigadora especialista en estudios de seguridad y narcotráfico presentó la noche del miércoles su libro Entre la indiferencia y la satanización.
Representaciones del narcotráfico desde la perspectiva de jóvenes universitarios en Tijuana, para lo cual aplicó 400 encuestas en cuatro universidades, dos públicas y dos privadas.
“Los jóvenes hacen dos tipos de representaciones del narcotráfico, una que lo ve como un monstruo que provoca males que existen en Tijuana, donde dicen que los narcotraficantes merecerían la pena de muerte, que comercializan con veneno y lo ven como gente violenta, pero por otro lado encontramos otro tipo de representación aparentemente contrastante que está en la indiferencia, en donde se ubica la mayor parte de los estudiantes”, explicó la entrevistada.
Ovalle expresó que esta indiferencia hacia el narcotráfico ha provocado que sea visto como una actividad económica como cualquier otra.
“Plantearon que efectivamente el narcotráfico le hace daño a la sociedad, pero que también lo hacen quienes contaminan o los que venden cigarros y licor, con lo cual matizaron estas actividades e incluso plantearon que se debería legalizar algunas drogas”, dijo la entrevistada.
Para la investigadora esta indiferencia hacia el fenómeno del narcotráfico es una causa y efecto.
Por un lado, dijo, es causa de que en el territorio de Tijuana se asienten y hayan echado raíces durante décadas estas bandas criminales, pero al mismo tiempo esta indiferencia es el efecto del tiempo en el que han funcionado estas redes del narcotráfico.
“Esta indiferencia es el efecto de la constante información que tienen los jóvenes por las constantes industrias culturales, donde el narcotráfico se ha vuelto cotidiano y en donde en muchos momentos se exalta el contenido simbólico del narcotráfico”, expresó la investigadora.
Ovalle expresó que los jóvenes entrevistados no quieren ser narcotraficantes, ya que ven esta actividad como algo peligroso y que quienes entran en ese mundo mueren fácilmente.
“Me llamó la atención que algunos estudiantes de escuelas privadas dijeron que sí conocían o tuvieron contacto con algún narcotraficante o sus familias, a diferencia de las universidades públicas”.
Ovalle explicó que este trabajo “da luz” para entender qué es lo que está pasando con el fenómeno del narcotráfico en Tijuana y no sólo se vea desde una perspectiva de la seguridad pública.
mdzh