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Exige Clara Rojas cese de secuestros de las FARC

Señala que es necesario que la guerrilla deje esa actividad para dejar de ser considerada terrorista, como lo pidió el presidente Hugo Chávez
Exige Clara Rojas cese de secuestros de las FARCExige Clara Rojas cese de secuestros de las FARC
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GDA/La Nación
El Universal
Argentina
Martes 22 de enero de 2008

10:10 “Yo no he vivido con las FARC. He vivido aislada. Eso es lo que ellos hacen: secuestran gente inocente y la apartan de todo. Es inhumano. Es un delito de lesa humanidad.”

Con aire sereno, Clara Rojas, la compañera de infortunio de la todavía secuestrada Ingrid Betancourt, empezó así, de a poco, a revelar detalles de lo que fueron sus casi seis años como rehén de las FARC.

Clara ha llegado a Madrid para participar del Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, y su presencia eclipsó todo. Frente a los periodistas, suelta el relato sin que la voz ni la expresión revelen trazos de la pesadilla que terminó hace sólo 10 días “con esa maravillosa visión de los helicópteros de la Cruz Roja” llegando a la selva.

Por este “volver a nacer”, como lo llama, Clara Rojas tiene un enorme sentido del agradecimiento. Un gracias tan certero que no olvida las fallidas gestiones de la Casa Rosada. “Para mí fue toda una sorpresa saber que en la Argentina estaban preocupados por mí. Fue una emoción enorme. Pronto iré a visitarlos para decírselos en persona”, dijo a LA NACION en un encuentro a solas tras la multitudinaria conferencia de prensa.

Los ojos le brillan cuando agradece. Pero le brillan mucho más cuando habla de Emmanuel, el hijo que nació hace tres años en cautiverio, del que fue separada cuando el pequeño tenía apenas ocho meses y que la acompaña, al igual que su madre, en su primer viaje internacional tras la liberación.

"Ha quedado en el hotel, durmiendo, el pobre estaba rendido", comenta con esa complicidad que aparece entre mujeres a la hora de hablar de esos seres bajitos.

Clara y su hijo se reencontraron hace apenas unos días y ella describe esa experiencia como "la más maravillosa. Tanto, que estoy plenamente dedicada a él. Y, a la vez, muy orgullosa de cómo él mismo, tan lindo y tan pequeño, asume la experiencia del reencuentro", dice Rojas de su hijo, que había sido entregado por la guerrilla a un campesino antes de terminar en un hogar sustituto de Bogotá.

Pero en cambio, todo -la voz, la expresión y el cuerpo- se le vuelve silencio de mármol cuando se le pregunta por el padre del pequeño, un guerrillero de las FARC.

"Esperamos tener más información cuando sea el momento", se ataja. No dice nada más. Y el momento se vuelve espeso, tanto como la cobertura que, con ese gesto, Clara Rojas vuelve a poner sobre el misterio de esa relación y sobre el incierto destino corrido por ese captor al que estuvo unida. No hay lugar para más.

Luego, con cautela pero con palabra firme, da las primeras respuestas a las definiciones políticas que se le piden.

Por ejemplo, ¿comparte la idea del presidente Hugo Chávez de que se les levante a las FARC el calificativo de terroristas y se las considere un grupo insurgente?

"Eso debería tener un compromiso previo por parte de ellas (la guerrilla), de que liberen a todas las personas, que no vuelvan a la práctica inhumana del secuestro. Y, con eso como base, avanzar", dijo. Y con igual contundencia, se mostró "partidaria del diálogo", proceso para el que pidió que "se flexibilicen posiciones".

El tono se le vuelve visceral con un reclamo a la guerrilla: "Sáquenle las cadenas a Ingrid", clamó, en referencia a la ex candidata presidencial que permanece cautiva, como otro centenar de personas que esperan y esperan, al igual que sus familiares.

Clara Rojas viene de permanecer seis años aislada en la selva de Colombia, pero -sin exagerar- medio centenar de fotógrafos la esperan en Madrid, donde participará hoy y mañana del encuentro de víctimas del terrorismo.

La noticia de su llegada atrajo a corresponsales de todo el mundo y con tanta urgencia que algunos llegaron al encuentro directamente desde el aeropuerto, con la pequeña valija a cuestas.

Ella, que viene del silencio más solitario, mira todo ese despliegue desde el asombro que se esconde detrás del cristal de sus anteojos. Como quien mira un estallido de pirotecnia que no ha disparado. Y que le es ajeno.

Aislada de la realidad

Liberada junto con la también política y ex congresista Consuelo González de Perdomo el pasado 10 de enero, Rojas contestó con cautela las preguntas políticas. "Vengo de años de estar aislada de la realidad", dijo. Y, en todo caso, a cada cosa le puso una enorme dosis de humanidad.

"A las FARC no se les puede levantar el mote de terroristas si no hay un compromiso previo de liberar a todas las personas y de no volver a secuestrar. Ojalá las FARC recapaciten y consideren que no es posible echar mano de unos seres humanos que nada tienen que ver con sus peticiones, y que las familias de los secuestrados nada pueden hacer para satisfacer sus demandas", manifestó.

"Deben abandonar la «práctica inhumana» del secuestro", subrayó. "Yo deseo con el alma que el resto de los secuestrados recupere pronto su libertad. Para eso, invitemos y presionemos a los que tienen que tomar decisiones a que flexibilicen algunas de sus posiciones para ver si logramos ponernos una meta, que todos los secuestrados vuelvan a la libertad", dijo.

También destacó la unión de los españoles frente al terrorismo de ETA y expresó su deseo de que sirva de "ejemplo" a los colombianos.

-¿Qué puede decirnos de lo que es vivir seis años con las FARC?, preguntó LA NACION.

-Yo no he vivido con las FARC. No vives con las FARC, vives aislada. Esto es lo que hacen estos señores. Secuestran gente inocente y la aíslan de todo. Es un trato inhumano. Cruel. Sólo ves al custodia que te trae la comida del día. No tienes información de nada de lo que pasa. Ni siquiera estás con todos los demás en la misma situación, porque los separan por grupos.

-¿Habla usted con libertad o al hacerlo tiene miedo de represalias contra quienes aún están secuestrados o contra usted misma? ¿Le ha dejado algún temor esta experiencia?

-Estoy tan abocada a este momento maravilloso que no me doy cuenta mucho de los miedos. Pero no me engaño: sé que en algún momento van a aparecer.

La respuesta le comió, por segunda vez en la tarde, algo de esa asombrosa serenidad que demuestra.

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