11:17 La colombo-francesa Íngrid Betancourt fracasó en un intento de fuga de las FARC por la falta de alimentos y unos quebrantos de salud de Luis Eladio Pérez, quien la acompañó en esta aventura, según lo narra el policía huido John Frank Pinchao en un libro sobre su experiencia como rehén del grupo guerrillero.
El plan de la ex candidata presidencial, rehén desde febrero de 2002, y el ex senador, cautivo desde junio de 2001, terminó al quinto día de trashumancia, escribe el policía en "Mi fuga a la libertad" , uno de cuyos capítulos publica hoy el diario bogotano El Tiempo.
En el libro, que la Editorial Planeta pondrá en breve en el mercado, Pinchao cuenta que la petición de ayuda a unos pescadores en canoa acabó con el sueño de ambos cautivos, del grupo de rehenes que las FARC pretende intercambiar por presos.
"(...) cuando se acercaron se llevaron la sorpresa de que eran guerrilleros" , dice el policía, quien huyó a finales de abril de 2006, nueve años después de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lo hicieran cautivo.
Pinchao recuerda que Íngrid y "Lucho" , como llama a Pérez, "tuvieron un desgaste físico impresionante" en los cinco días de fuga, de los que "llegaron totalmente deteriorados, delgados y demacrados".
Como castigo, los rebeldes les prohibieron a Betancourt y a Pérez hablar con sus compañeros y los mantuvieron encadenados de manera permanente, que en el caso de la primera fue "durante muchos meses" , agrega el ex rehén, y se lamenta que así llegaron a su fin las clases de francés que ella les impartía y en las que él se aprendió "La marsellesa" y unos cuentos infantiles.
La fracasada fuga de la ex candidata y el ex senador comenzó una noche en la que llovía fuertemente, según el relato de Pinchao, quien observa que la ausencia de ambos se hizo evidente con la falta de las botas de dos de los secuestrados, de las cuales Betancourt y Pérez se apropiaron para dejarlas en sus propios "cambuches" (dormitorios rústicos) y no despertar sospechas.
El policía añade que los guerrilleros les confirmaron que faltaban dos de los rehenes, después de lo cual alguien en la base dijo que eran "los doctores".
Para impedir otras fugas les "recogieron las botas" y desde entonces los secuestrados andaban descalzos, dice Pinchao, y señala que para entonces los rebeldes determinaron "el encierro del campamento con alambre de púas" hasta dejarlos "totalmente encerrados".
La búsqueda la emprendieron "escuadras" conformadas cada una por diez rebeldes y que, sigue el relato, no tuvieron éxito en la tarea, que se extendió hasta la otra orilla del río (tal vez el Vaupés, según cree el autor)".
Pinchao cuenta que uno de los rebeldes que los cuidaba a ellos, conocido como " Mauricio " o " Pata Grande ", intentó en una ocasión abusar de Betancourt, a quien había seguido hasta el servicio sanitario improvisado a las afueras del campamento.
Según se lo dijo ella después, escribe el policía, el rebelde " se le abalanzó con intenciones de tocarla abusivamente, (y) ella le lanzó una cachetada (bofetada) mientas lograba salir de ese lugar".
grg