cinthya.sanchez@eluniversal.com.mxJUAN DE GRIJALVA, Chis.— El agua llegó de a poquito. Fueron siete tractores los que terminaron de quitar los últimos pedazos de tierra. A las 10:25 de la mañana cayeron los primeros 50 metros cúbicos de agua por segundo. En 35 minutos, al final del canal, ya se había formado una cascada. Cientos de trabajadores vieron con emoción su obra culminada. Le tomaban fotos con el celular y algunos comentaban: “La fe mueve montañas, pero a nosotros nos costó 44 días”.
Desde la mañana de ayer, corren 130 metros cúbicos por segundo de líquido, cifra que irá aumentando hasta llegar a los 900 metros cúbicos por segundo. La maniobra estará controlada. Se hará despacio, pues si el agua se sale de control, los expertos de inmediato formarán tapones de tierra para no permitir que las presas se desborden.
Se tienen previstos deslaves, pero eso es lo que los ingenieros quieren. “Necesitamos que la fuerza del agua se lleve la tierra que a nosotros nos faltó quitar”, explican los ingenieros de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
72 horas en observación
Rellenar con agua de la presa Malpaso lo que fue esta zona denominada el tapón —que formó un alud sobre el lecho del Grijalva, el 4 de noviembre—, puede llevar días, pero mientras, el canal estará las próximas 72 horas como paciente en sala de urgencias de un hospital: en observación. Sus médicos serán el personal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la CFE, las secretarías de la Defensa y la Marina.
El destape ha terminado, pero es el principio de la reparación de un accidente geográfico que ha costado hasta el momento mil millones de pesos. Ya hay un conducto y el agua corre por él, pero ahora hay que esperar a que funcione.
La operación consiste en el trasvase del agua a través de esta nueva obra de 800 metros de largo y 100 de ancho, controlada desde dos presas: Malpaso, ubicada a 40 kilómetros del tapón, cauce arriba, y Peñitas que está por debajo del tapón recién abierto. Ambas hidroeléctricas localizadas en Chiapas.
Para darle forma al canal se tuvieron que retirar 1.1 millones de metros cúbicos de tierra, piedras y lodo en la zona, así como desplazar 800 trabajadores hasta un cerro que por más de 40 días ha sido su casa, oficina y obra de ingeniería.
Esto apenas comienza
El tapón se formó el 4 de noviembre pasado a consecuencia de un derrumbe de piedra y lodo que obstruyó el cauce de un río y sepultó la comunidad de Juan de Grijalva, en el municipio de Ostuacán, donde murieron 19 personas y 6 desaparecieron.
A aplaudirles a los ingenieros y obreros llegaron en helicópteros el titular de CFE, Alfredo Elías Ayub; el de la Conagua, José Luis Luege Tamargo; el gobernador de Chiapas, Jaime Sabines, y el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña. Quienes se despidieron con un “¡chiquitibun...!” para los trabajadores y con la advertencia de que esto apenas comienza y lo que sigue es vigilar que esto funcione bien.