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Llegan fieles al Cerrito de la Virgen y dan gracias en Sonora

Caminaron varios kilómetros sin importar el frió o el viento helado de la mañana
Ciudad Obregón, Son. | Miércoles 12 de diciembre de 2007 Patricia Montoya/corresponsal | El Universal18:42

Sin importar el frío y el viento helado de la noche y la madrugada, los fieles a la Guadalupana se encaminaron aún por encima de tramos húmedos por los días lluviosos rumbo al Cerrito de la Virgen este 12 de diciembre.

Y al llegar, cumplieron sus promesas, agradecieron las bendiciones vertidas durante este año y pidieron por los tiempos que están por venir.

Flores, velas, rezos; rostros agradecidos ante el pie de la imagen de la Patrona de México, mientras unos suben otros bajan los escalones y allá abajo en la explanada unos van otros vienen, unos comen otros compran.

Todo un escenario de fiesta religiosa se convierte cada año la celebración de la Virgen de Guadalupe.

Algunos temprano, otros más tarde, pero cientos de creyentes caminaron por la vereda de la carretera Internacional resguardados por el operativo de la Policía de Tránsito, Preventiva, Bomberos, Cruz Roja, Radio Ayuda y PFP, además del apoyo de la Jurisdicción Sanitaria con suero y medicamento, en coordinación con Protección Civil, quienes sólo reportaron incidentes menores por el cansancio como lastimaduras de tobillo y raspones.

Otros llegaron en carros que se acomodaron como pudieron en el acotamiento de un lado y otro de la carretera, donde algunos agentes de Tránsito controlaban el paso de los vehículos para que cruzaran los peatones rumbo al cerro.

Allí, en la entrada, decenas de puestos semifijos vendían comida, sandía, mandarinas, cacahuate, otros con algodones de azúcar, manzanas acarameladas y hasta paletas heladas.

Algunos más exhibían para la venta figuras, artesanías religiosas y hasta diminutos árboles bonsái.

En el sitio, el olor que despiden las granjas porcinas fue lo de menos, lo que importó fue saludar a la Virgen Morena, dejarle rosas, claveles y arreglos florales que convirtieron al pie de la Virgen en un colorido jardín.

En el reducido sitio, fue un ir y venir todo el día quienes se acercan a dar gracias, orar, dejar flores, veladoras, rosarios, objetos y mensajes grabados para agradecer sus milagros:

“Gracias virgencita de Guadalupe por darme el milagro de la vida...”; “Gracias Virgen de Guadalupe por devolverme la salud” y “Gracias virgencita por la vida y la salud de nuestra hija Lupita”, entre otros.

Al mediodía, el sacerdote Ramón Rodríguez, del templo de Santa Teresita, ofreció escalones arriba, la tradicional misa para las personas que visitan el lugar.

“Que María los ayude a encontrar un nuevo sentido a nuestra vida”, imploró el presbítero durante la homilía.

Alrededor de 120 escalones subieron niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, para dar gracias de cerca de la gigantesca imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

Y mientras la gente dejaba sus ofrendas en el altar, el ambiente se inundaba con cánticos religiosos en nombre de la Guadalupana que provenían del coro de la misa escalones más abajo.

  • Historias

    “Tenemos fe en ella...le traje unas florecitas y unas veladoras”, afirmó Martín López Sánchez de 71. Acompañado de Ascensión Torres de 80 años de edad, platicaban amigablemente luego de subir los más de 100 escalones para llegar al altar de la Virgen.

    “Veníamos por las barritas estirando...hasta que llegamos para dejar una ofrenda”, afirmó López Sánchez.

    Pero, aseguró que su presencia no fue para pagar una manda, “venimos porque le tenemos fe, porque es la Reina de México y la fe mueve montañas”.

    “¿Qué cómo vamos a bajar? Pues vamos a bajar al pasito, paso a pasito”, comentó pausado.

    “Venemos” cada año a verla a su altar, dijo mientras miraba su figura en lo más alto del cerro, entre el monte adornado por cactus y mezquites.

    cgb/fml



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