11:06 Diego Rivera, el Nacimiento de un Pintor, es un muestra en la que se observa la génesis del artista en dos momentos: su ingreso a la Academia de San Carlos en 1897, y su partida a Europa a finales de 1906.
Durante su inauguración en el Museo Mural Diego Rivera de esta capital, anoche, Susana Pliego, investigadora y una de las curadoras de la exhibición, aseguró que ésta lleva al observador a través de puntos de encuentro con distintos personajes: familia, maestros y compañeros, grandes fuerzas en su proceso formativo.
La muestra está integrada por unas 63 obras, entre dibujos, óleos, revistas y postales, la mayoría de ellas de este momento histórico, aunque se exhiben algunas cuya autoría es anterior y fueron hechas por los maestros del joven Rivera (1886-1957) como: Santiago Saúl, José María Velasco, Félix Parra, José Salomé Piña y Andrés Ríos.
Personajes que, según Pliego, cobijaron al estudiante y lo prepararon para su trayectoria artística.
En la parte baja del recinto se puede observar una libreta inédita, perteneciente a su hija Guadalupe Rivera Marín, en la que el pintor realizó el Vía crucis.
La primera composición de esta serie es el diseño del conjunto que muestra una espiral con los números del uno al catorce, cada uno de un círculo; referencia a las estaciones de la vía dolorosa.
De acuerdo con Pliego, en esta parte, el artista Luciano Matus, fue el encargado de montar sobre acrílicos la serie de las reproducciones digitales extraídas de la libreta.
Pliego señaló que se desconoce la fecha precisa en que se realizaron los bocetos que se exhiben pero, agregó, es probable que el pintor haya utilizado la libreta en varios momentos, pues se advierten diferencias en los estilos de las imágenes presentadas, que difieren en cuanto a tema y libertad de trazo.
Según la curadora, se estima que las obras fueron validadas durante la estancia del pintor en Querétaro, en 1906.
Más adelante, en las siguientes páginas conviven bocetos arquitectónicos, personajes de culturas diversas, formas polinesias, así como diseños para mobiliario, vitrales y herrería.
En la parte superior del Museo se presenta una libreta también inédita en la que se hallan esbozos que llamaron su atención en la travesía al Viejo Continente, a principios de 1907.
La muestra, que se presentará hasta marzo del 2008, resalta además cuatro dibujos académicos, un pastel, tres óleos entre desnudos y paisajes, así como la portada de la revista Savia Moderna, pintada por Rivera también en 1906.
"Lo que se presenta son trazos de un pintor académico que estuvo muchos años estudiando dibujo", añadió.
Entre las obras del pintor se observan ejercicios académicos y paisajes, obras que según Pliego, reflejan la educación y el progreso del alumno a lo largo de sus años como estudiante.
"Los dibujos y óleos de Rivera deben verse como parte de un proceso de enseñanza estático, académico y tradicional. En las obras, Rivera se atreve a romper con lo establecido, a inventar y experimentar nuevos caminos", indicó.
Parte de las obras que se presentan provienen del Museo Nacional de Arte, del Museo Casa Diego Rivera en Guanajuato y de colecciones privadas.
"Sus años en la Academia le permitieron adentrarse no sólo como espectador sino en constructor de propuestas novedosas, principalmente en el cubismo", opinó la especialista.
"Después de 14 años, Rivera regresó a México en 1921 y estaba listo para emprender el gran proyecto: pintar en los muros para que el dinero no pudiera despegar las pinturas y así, hacer un arte para las masas, protagonista ahora de la gran epopeya mexicana", añadió Pliego.
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