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Rodea leyenda la tumba de Tutankamón

Se dice que el sepulcro del gobernante estaba marcado por una maldición, y todos los que perturbaran su paz morirían al poco tiempo

Dicen que quienes descubrieron el sepulcro murieron al poco tiempo de manera misteriosa. (Foto: Archivo/ELUNIVERSAL )

Ciudad de México | Jueves 22 de noviembre de 2007 Redacción ELUNIVERSAL.com.mx | El Universal00:04

Contaba la leyenda que “aquel que molestara a la momia del faraón moriría al poco tiempo”, pero eso no le importó al arqueólogo Howard Carter, quien el 16 de febrero de 1923 llegó hasta el sepulcro del rey Tutankamón, oculto en el Valle de los Reyes en Egipto.

Junto a Carter estaba Lord Carnarvon, un noble que financió la expedición y que, al igual que el arqueólogo, quedó impresionado con los tesoros encontrados, pues estaban intactos, justo como se habían depositado miles de años atrás y ese fue el inicio de la leyenda que acompañaría la tumba.

El rey Tutankamón reinó entre los años 1336 y 1327 antes de Cristo, aproximadamente, su gobierno perteneció a la dinastía XVIII de Egipto, que es considerada como la época de mayor esplendor dentro de la civilización faraónica de esa nación.

Llamado el “rey-niño”, Tutankamón falleció a los 19 años por causas que aún no han sido esclarecidas, pero su reinado quedaría opacado por el revuelo que causó el descubrimiento de los ornamentos que acompañaban su sepulcro.

El inicio de la maldición

Aunque Howard Carter descubrió la tumba desde el 22 de noviembre de 1922, fue hasta febrero del siguiente año cuando retiró la piedra en el sepulcro y pudo observar la máscara de oro que protegía los restos de Tutankamón, sin importarle las posibles consecuencias de su hallazgo.

Rodeado por tesoros y alimentos que debió utilizar en su otra vida, la momia de Tutankamón no mostraba gran deterioro por el paso del tiempo. Se trató de uno de los hallazgos más importantes del siglo pasado que estuvo aderezado por la `maldición´ que rodeaba el sepulcro, ya que varias tumbas de faraones tenían inscritas en sus paredes algunas leyendas de advertencia para quienes perturbaran la paz del sitio.

Aunque al principio no se le dio importancia, la prensa comenzó a seguir de cerca la historia cuando se supo que Carnarvon, promotor de la expedición, falleció de neumonía dos meses después del hallazgo. Se dice que a la misma hora en que Carnarvon falleció en El Cairo, su perro emitió un agudo aullido tras el cual también murió, pero en Inglaterra.

Los rumores sobre la maldición continuaron creciendo cuando se supo que el hermano de Carnarvon, quien estuvo presente cuando se abrió la cámara real, falleció a su llegada a Inglaterra por causas inexplicables o bien, las muertes del último hombre que golpeó un muro del sepulcro o del médico que tomó una radiografía de la momia.

Ciencia vs mito

Si bien entre las décadas de los 30 y los 60 la leyenda sobre el faraón decae, hacia los años 70 y 80 se reavivó cuando fallecieron personas que estuvieron en contacto con las piezas encontradas en el sepulcro.

Lo cierto es que de las 58 personas que estuvieron presentes cuando se abrió la tumba de Tutankamón, sólo ocho fallecieron en los siguientes años, incluso el propio Howard Carter murió en 1939, a los 65 años.

Una de las teorías sobre los hechos explica que algún tipo de hongo debió permanecer resguardado en la zona del sepulcro, por lo que al momento de abrirse puedo afectar a algunas personas que se encontraban cerca. Aunque no se ha comprobado que, por ejemplo, Lord Carnarvon falleciera a causa de un agente patógeno, es la explicación que ha tenido más adeptos.

¿Coincidencia o hecho científico?

*Con información de Wikipedia

cvtp/mgg



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