11:34 En medio de lágrimas, Paola Sánchez, de 21 años de edad, expresa la desesperación e impotencia que experimentó al retornar a su vivienda luego de casi dos semanas en que tuvo que abandonarla debido a las inundaciones en esta capital.
Entrevistada vía telefónica, comparte la indignación y tristeza que, como miles de tabasqueños, ha tenido que enfrentar debido a los efectos de la naturaleza, que dejó inundada la casa que habita y varios muebles inservibles.
Con voz entrecortada, recuerda que hace dos años, las circunstancias la llevaron a dejar su natal estado de Sonora, en el norte del país, y trasladarse con unos familiares que tiene en Villahermosa.
Esto, para estudiar en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, sin imaginar que la naturaleza provocaría un cambio radical en su manera de concebir la vida.
Habitante de la colonia Villa Parrilla en la capital tabasqueña, Sánchez reconoce, que dentro de la tragedia, ella y su familia se vieron menos afectados, pues pudieron salir a tiempo de su vivienda, y porque en esa zona el nivel de agua fue menor a otros sitios donde la inundación cubrió casas en su totalidad.
Además, refiere: "Pudimos encontrar un sitio seguro en donde resguardarnos, los primeros días teníamos alimento, y lo mejor, permanecimos juntos".
Señala que cuando el agua comenzó a llegar a su hogar, aún sus familiares aseguraban que no pasaría a mayores. Sin embargo, en cuestión de minutos su opinión cambió y decidieron salir.
Tras hacer una pausa, la estudiante detalla que, junto con su familia, permaneció en una vivienda abandonada de dos plantas ubicada en una zona alta que, con una actitud de solidaridad, les ofrecieron unos amigos, ya que no pudieron ir a un albergue por el cariño que le tienen a sus dos perros.
Recuerda cómo le tocó ver a decenas de personas padeciendo por encontrar alimento y que, cuando se les agotaron los víveres, ella también tuvo que hacer largas filas para recibir despensa, lo cual se complicaba porque michos de los apoyos se destinaban a los albergues.
Tras varios días de vivir esta tragedia, que le pareció sería interminable, ella y su familia pudieron retornar a su hogar, para enfrentarse a una nueva realidad.
Con melancolía, refiere el panorama desolador que hallaron al ingresar a su casa, pues muchos muebles y electrodomésticos quedaron inservibles, y ahora tendrán que iniciar de nuevo.
Reconoce que añora retornar a su tierra por unos días, en el lado opuesto del territorio nacional, donde, asegura, los fenómenos naturales en que el agua es protagonista son algo prácticamente
inexistente.
Sin embargo, no duda en señalar que quiere retomar sus estudios en esta ciudad y que pese a la tragedia de los últimos días, "Tabasco tiene mucho que ofrecer y me ha enseñado muchas cosas".
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