00:08 AZAPAC-AMATAL, Chis.— Lluvias, derrumbes y asentamientos de tierra destruyeron 30 viviendas y amenazan con echar abajo las casas de otras 170 familias de este poblado de la etnia zoque, que desde hace nueve días se encuentra incomunicado por los deslaves de cerros. Los afectados claman al gobierno por ayuda humanitaria y la reubicación inmediata a un lugar seguro.La comunidad, perteneciente al municipio de Francisco León, en el norte de Chiapas, se localiza al pie de un cerro escarpado por la deforestación y a la orilla de la carretera que enlaza la cabecera con los municipios de Tecpatán y Tuxtla Gutiérrez, al sur, y Huimanguillo, Tabasco, al norte.
Para llegar a este poblado es necesario rodear 44 derrumbes y deslaves, además de 11 asentamientos de tierra —cuatro de ellos de hasta 50 metros de diámetro—, los cuales se prolongan a lo largo de 12 kilómetros rumbo a la cabecera municipal.
Una hendidura de tierra de más de un kilómetro de extensión que inicia de la base del cerro, cruza todo el poblado y delata el constante deslizamiento de los suelos.
Han pasado nueve días desde la furia del mal tiempo y sus estragos, a causa del frente frío 4, pero las 170 familias aún carecen de luz eléctrica, agua entubada, alimentos y medicinas. Pese a las continuas demandas al gobierno municipal y estatal por parte de los líderes comunitarios y en medio del clamor desesperado de los damnificados, la ayuda oficial no llega, denuncian los habitantes.
Firsey Hernández López, uno de los representantes comunales, resumió así las prioridades de los afectados: comida y reubicación inmediata a lugares seguros, antes de que la tierra se trague las otras viviendas con todo y ocupantes.
“Queremos salir”
“Vamos a empezar de nuevo, la gente ya sufre mucho por el miedo y el temor de quedar sepultados. Queremos reacomodo, urge que el gobierno nos traslade a otras tierras, porque aquí ya no tenemos casa ni trabajo”, afirma el indígena quien se dice militante del PAN, partido que actualmente gobierna el municipio.
“Queremos salir, hay muchos derrumbes, nuestro vecino el cerro se nos puede venir encima; no hay comunicación, queremos salir”, remata el campesino zoque.
Francisco Sánchez Altunar, considerado una especie de patriarca en esta comunidad, describe azorado el hundimiento de las casas: “Tuvimos ocho días de agua, las viviendas fueron tragadas por nuestra madre tierra; todo aquí está mal, el suelo se nos mueve y el cerro está como cortado por un cuchillo muy grande que lo está haciendo pedacitos”.
La casa de María del Pilar Cruz, madre de cinco niños, quedó atrapada en un socavón de lodo y rocas. Los árboles le caen encima y cubren puertas, ventanas y el techo de zinc.
“La casa se metió en el hoyo poco a poco, por la noche oíamos el crujido de las vigas y como chillaban los cimientos; el suelo se empezó a partir, por eso huimos antes de que se nos cayera encima”, expresó.
Sin embargo, los problemas de aislamiento por derrumbes y asentamientos de tierras se extienden y dispersan en por lo menos otras 11 comunidades de las 27 que comprende el municipio de Francisco León, además de su cabecera municipal.
Arbey López Hernández, subcomandante de la policía municipal, informó que en la cabecera de esta localidad el servicio de energía eléctrica es parcial y la población se ve imposibilitada a comprar alimentos, debido al cierre de carreteras.
Además, otras 11 comunidades están aisladas, tal es el caso de San Pablo Tumbac, Vicente Guerrero, El Naranjo, Carrizal, San Miguel Buenavista, Cristo Rey, Cerro Blanco,San Miguel La Sardina y San José Mazpac.