00:01 AZAPAC-AMATAL, Chis.— El desconsuelo y la desilusión se apoderaron de Raymundo Gómez Vázquez, de 59 años, quien desde el Día de Muertos observó atónito cómo las aguas derribaban su vivienda que construyó luego de trabajar año y medio en Estados Unidos, a donde volverá para ganar dinero y levantar una nueva casa.Raymundo Gómez es cabeza de una de las familias damnificadas que resienten la pérdida de 30 viviendas, prácticamente tragadas y destruidas por el suelo reblandecido y el acomodamiento de las capas del cerro vecino, luego de las lluvias torrenciales ocasionadas por el frente frío 4, que durante una semana azotaron esta comunidad de origen zoque.
El campesino y jornalero de temporal no cree aún tanta desgracia abatida sobre su patrimonio familiar ni se explica cómo el temporal le arrancó de raíz la ilusión y el sueño de un mejor porvenir.
“Construir la casa me costó 60 mil pesos que logré con año y medio de trabajo como agricultor en Estados Unidos; fue un sacrificio constante para lograr el patrimonio y ahora me lo arrebatan el lodo y la lluvia”, lamentó.
Advierte que buscará retornar a Estados Unidos para trabajar y construir una nueva casa: “No soy tan fuerte, pero voy a luchar”.
Dice que urge que el gobierno los reubique a un sitio más seguro, ante el riesgo que enfrentan como comunidad asentada al pie de un cerro que se desgaja y amenaza con desprenderse en su totalidad. Los primeros deslaves provocaron el hundimiento de sus viviendas.
“Ésta será mi tercera migración: la primera fue en el antiguo Azapa, en 1976, de donde fuimos sacados cuando otro cerro se nos vino encima; después, en 1982, la erupción del volcán Chichonal nos echó de la primera cabecera de Francisco León”.