13:20 Hasta el viernes 26 de octubre, las aulas de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) estaban
destinadas para el conocimiento superior.
Hoy están convertidas en refugio de cientos de damnificados y en ellas ahora se imparten cátedras de sobreviviencia.
Los edificios de cuatro divisiones académicas alojan a más de cuatro mil tabasqueños que lo perdieron todo y llegaron apenas con algunas prendas de vestir.
Esos vestidos, pantalones, toallas y colchas cuelgan desde cada balcón para aprovechar los rayos de sol, tan escasos en los últimos días y cuya ausencia provocó lluvias que causaron la mayor devastación en Tabasco, al anegar el 80 por ciento de su territorio.
Entre un edificio y otro de la División Académica de Educación y Artes (DAEA) se cuelgan ya tendederos y las mujeres lavan ropa y cuidan a los niños, que son las principales víctimas de la tragedia.
Tan sólo en un aula hay 26 personas albergadas. Eleazar López López, de 43 años, es el encargado de vigilar que el espacio se mantenga limpio, al igual que los baños, así como de alguna necesidad de quienes están a su "cargo".
Eleazar, quien vive en un segundo piso en la calle Río Grijalva de la Colonia Gaviotas Sur, narra que fue rescatado junto con su esposa María de Lourdes el miércoles 31 de octubre mediante una lancha, cuando el agua ya le llegaba a los hombros.
"De ahí me llevaron al barco marina y luego a la Plaza de Armas, después me trajeron aquí", dice.
Apunta que con ellos estaba una señora con un niño con retraso mental de 16 años, "Se quedó, no quiso salir, nos dijo que Dios hiciera su voluntad", tercia María Isabel.
Eleazar, quien trabaja como albañil y conoce de conexiones
eléctricas, es uno de los 500 albergados en esa facultad, donde a un costado opera una potabilizadora móvil con capacidad de mil 200 litros por hora, a cargo del Ejército Mexicano.
Los edificios de la DAEA colindan con la Laguna Las Ilusiones, de la cual toman el agua para potabilizarla y que sea usada para preparar alimentos.
Sin embargo, la potabilizadora presentaba fallas y sólo
alcanzaba a retirar el sedimento, por lo cual cloraban directamente el agua con gotas.
En la División Académica de Ciencias Económico Administrativas (DACEA), Isabel Bautista expresa su experiencia en la inundación.
El domingo 27 de octubre quedó atrapada por el agua y se subió con sus cuatro hijos a la segunda planta de la casa.
Allí permanecieron hasta el miércoles 1 de noviembre, cuando fueron rescatados por elementos de la Marina. Los días que estuvieron incomunicados, sobrevivieron con la matanza de cuatro gallinas, hasta que un helicóptero se los llevó a Villahermosa.
"Nos fuimos con unos parientes, pero éramos muchos; nos fuimos con otros familiares, pero también había otros; mejor decidimos venir a la universidad", señala tras vivir un víaacrucis.
En el recorrido que realizó Notimex por las instalaciones, al momento de llegar había una pipa descargando 10 mil litros de agua en una cisterna de la DACEA, y al finalizar, ya había otra, de 24 mil litros, lista para depositarla en otra cisterna.
De acuerdo con el presidente del Consejo Directivo Estudiantil Universitario de Tabasco (CDEUT), Jorge Bracamontes, además de éstas divisiones, también se habilitaron las de Salud y Humanidades, donde alumnos, maestros y trabajadores administrativos atienden los
albergues.
Los estudiantes avanzados en medicina están asignados a diversos albergues y el llamado a que un mayor número participe es constante para la atención de miles de refugiados.
Así como la UJAT, otras universidades, tanto públicas como
privadas, han dispuesto sus edificios para cambiar la cátedra académica, por una de sobrevivencia.
grg