13:37 La huelga en el transporte público de Francia, convocada para este jueves en protesta por la reforma al régimen especial de jubilación, amenaza con paralizar al país y sería la primera prueba de fuego del presidente Nicolas Sarkozy.
Las principales organizaciones sindicales, entre ellas la
Sociedad Nacional de Transportes por Ferrocarril (SNCF) y la Red de Transportes de París (RATP), vaticinan un "jueves negro" del transporte en Francia durante el paro de 24 horas.
Será la primera vez desde 1995 que los ocho sindicatos de la
empresa pública se unen para realizar una huelga, cuyo objetivo es defender las jubilaciones especiales para puestos de trabajo peligrosos o estratégicos del sector.
Los problemas en el transporte urbano podrían comenzar desde las 20:00 horas locales (18:00 GMT) de este miércoles hasta el viernes por la mañana, de acuerdo con la Central General de Trabajadores (CGT), que encabeza a las organizaciones sindicales.
Según Bernard Thibault, secretario general de la CGT, más de 60 manifestaciones tendrán lugar en 27 ciudades, ellas París, Marsella, Lyon, Toulouse, Montpellier y Nancy, con la esperanza de convocar al gobierno a entablar negociaciones.
La presidenta de SNCF, Anne-Marie Idrac, advirtió que el jueves circularán sólo 46 trenes de alta velocidad (TGV) en lugar de los 700 que normalmente lo hacen, aunque los maquinistas aseguraron que "ninguno se moverá en las vías".
Explicó que operarán dos de cada tres trenes que cubren las
rutas que conectan a París con Bruselas, Amsterdam y Colonia, y funcionarán la mayoría de los Eurostar que unen a la capital francesa con Londres.
En lo que se refiere al metro, autobuses y tranvías de París, la RATP prevé una fuerte alteración del tráfico en el conjunto de la red.
La jornada será también complicada en los aeropuertos, por lo que la Dirección General de Aviación Civil ha advertido que el horario de los vuelos puede verse modificado.
A la huelga del transporte público se han unido asimismo el
sector educativo, energético y de Correos, aunque no se descarta que en el campo privado se realicen paros parciales.
El gobierno de Sarkozy, que afronta su primera prueba en el
ámbito social desde que llegó a la presidencia en mayo pasado, se declaró este miércoles "sereno y determinado" ante la huelga masiva que paralizará este jueves el transporte público.
"Nada me detendrá, fui elegido para cambiar Francia y esa
reforma es una cuestión de justicia, igualdad y saneamiento", declaró el mandatario.
La reforma, que Sarkozy había prometido durante su campaña por el Palacio del Elíseo, se refiere a las cotizaciones, que pasarán de 37.5 a 40 años para el 2012, a fin de que los franceses tenga derecho a una jubilación completa.
Este sistema afecta en Francia a 1.6 millones de trabajadores, sobre todo de la empresa estatal de Electricidad (EDF), del sector ferroviario (SNCF), de la industria del gas, la Comedia francesa, la Opera de París y los pasantes de las notarías.
En 1995, Alain Juppé, primer ministro durante la gestión de
Jacques Chirac, intentó reformar tales sistemas de jubilación muy especiales, pero los sindicatos bloquearon Francia y el presidente decidió ceder a la presión sindical.
sgf