09:30 Fernando Pérez Correa, director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y aspirante a ocupar la Rectoría, aclaró que él piensa en la universidad, "no en los términos de un mismo modelo reparado o parchado" .
En su opinión, "debemos pensar en un paradigma distinto, uno que ponga arriba a la comunidad universitaria y abajo a los grupos administrativos" .
Entrevistado en sus oficinas de la institución, expuso que esta semana continuará sus visitas de trabajo -que iniciaron en la FES Aragón- a las FES Cuautitlán y Acatlán, así como a los directivos de los diversos institutos, facultades y los planteles de los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH).
Las visitas son para hacer planteamientos, pero sobre todo para escuchar pues la presentación de un proyecto a la Junta de Gobierno de la UNAM será mucho más fidedigna con relación a los sentimientos de la institución si está inspirada en la expresión de los propios integrantes de las comunidades.
Expresó que tiene la certidumbre de que la clave de cualquier desarrollo relacionado con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es la participación.
"Sería mucho más estable la vida de la universidad si cada reforma hubiera sido resultado de un amplio proceso de consulta y no de la regulación de ideas, muy buenas, pero no consultadas", explicó.
Recordó que la UNAM se originó como una comunidad de voluntades concertadas en búsqueda del conocimiento y la enseñanza. "¨Cómo va a haber voluntades libres, concertadas, si no hablan, si no se expresan sus puntos de vista?" , preguntó.
Consideró inimaginable, por ejemplo, una modificación de los derechos de los universitarios sin consultarlos.
Pérez Correa asentó que la Junta de Gobierno, de 15 académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , está formada por elementos con mucha experiencia y sensibilidad, además de que saben discernir el valor cualitativo de las expresiones.
Si el rector es el resultado de una gran participación "la universidad va a resultar fortalecida" . Se trata, explicó, de que el proceso de designación genere la adhesión de los universitarios con relación al resultado del procedimiento.
"Si en lugar de producirse eso se produce un ejercicio de confrontaciones, descalificaciones y exclusiones, el que gane se va a encontrar con una comunidad fracturada" . Por eso debe ser un procedimiento muy propositivo, detalló.